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Coronavirus: ¿Y si ni el ecommerce salva a la moda?

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La crisis presenta una oportunidad para el canal, pero no para el sector…quien compra faldas en plena pandemia?

El consumidor priorizará la compra de alimentos básicos a no ser que la situación se alargue.

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La tasa de ahorro sube durante los siguientes años a medida que surgen nuevos motivos de precaución o simplemente para reemplazar la riqueza perdida utilizada durante el pico de la calamidad.

Comercios cerrados, trabajadores en casa, ciudades aisladas. Sobre el papel, la crisis del coronavirus presenta una gran oportunidad para el ecommerce de moda. Clientes cómodamente sentados en su sofá, limitados para comprar offline, clickando en masa en Asos, Zara, Zalando o Mango. Pero tampoco el online es ajeno a la situación de excepción: con un estrés generalizado entre la población e interrupciones logísticas, ¿y si ni el ecommerce salva a la moda?

En Italia, el mercado maduro donde más ha impactado hasta ahora el coronavirus, la primera reacción de los consumidores sí provocó un pico de ventas. Sin embargo, a medida que las restricciones iban aumentando, sus compras online se desplazaron progresivamente hacia bienes de primera necesidad como alimentos o medicamentos. En plena crisis, a pocos les apetece comprarse faldas. Quizás la situación cambie si la situación de excepción se alarga pero, mientras tanto, toda la moda, online y offline, va a sufrir.

Al sector le pilla en horas bajas: tanto en enero como en febrero, las compras se han reducido. Tras el estado de alarma decretado en España, todas las tiendas en el país deberán permanecer cerradas.

Las ventas de moda a través de la Red copan un modesto 7,4% de las ventas de moda en España. En Francia, la tasa asciende al 13,4%; en Alemania, al 24% y en Italia, el país europeo más afectado por la pandemia del Covid-19, se sitúa en el 11,7%, según datos de Kantar. Reino Unido es el mercado europeo con mayor penetración del canal y uno de los primeros del mundo, con una cuota del 28,2%.

Durante la crisis, gran parte de la población tiende a evitar espacios públicos concurridos. En el caso de China, un 85% de los usuarios de Internet siguieron esta medida para prevenirse del coronavirus, según un estudio de YouGov elaborado el 3 de marzo, antes de que la pandemia llegase a Europa.

 

La cuota llegaba al 83% en Hong Kong, el 76% en Taiwán y el 73% en Malasia, mientras que en Estados Unidos se situaba entonces en el 27% y en Reino Unido, en el 14%. El estudio preguntaba sobre la actividad de los encuestados en las dos últimas semanas de febrero.

 

Preguntados sobre la posibilidad de evitar las tiendas si la crisis se agravaba en Estados Unidos, el 74,6% respondían que dejarían de asistir a los centros comerciales y el 52,7% que evitaría el comercio en general, según un estudio de Coresight.

 

Pero lo cierto es que el impacto de esas medidas preventivas en el comercio electrónico ha sido escaso, al menos en moda. “En China, el propio Gobierno impulsó un sentimiento de culpabilidad del consumo”, explica una directiva de un grupo español de distribución de moda con presencia en el país.

 

Aunque ahora el Gobierno está transmitiendo el mensaje contrario, para reactivar la economía, entonces el discurso caló y el consumo se paralizó. “Hubo un pico del ecommerce, pero después ha ido moderándose”, continúa la ejecutiva, que recalca que, en

 

Europa, los gobiernos “no tienen tanta fuerza” para influir en el sentimiento del consumidor.

En Italia, el tráfico en la calle se redujo al comenzar la crisis, provocando un repunte de la venta online. Pero, según otro directivo del sector, “cuando la ansiedad llega a otros niveles el gasto se desplaza a comida, farmacia…”. “Va a sufrir el retail, y el online también va a acabar cayendo”.

En este sentido, desde Seur apuntan que, en España, el mayor pico se ha vivido en alimentación. “Hemos notado impacto en la línea de negocio de Now (entregas urgentes en 1 o 2 horas), en concreto el e-grocery que ha incrementado su producción en un 50%”.

 

“La crisis puede suponer una oportunidad para que la gente se acostumbre a comprar online, pero en moda impactará muy poco”, coincide Jaume Hugas, experto en logística para ecommerce y profesor de Esade. “Para la alimentación, en cambio, será un pico similar a lo que el Black Friday es en moda y requiere mucha planificación”, añade.

 

Lo mismo opina otro directivo de uno de los mayores pure players de Europa. “Conceptualmente, la gente no va a salir comprará más online, pero depende el sector”. El ejecutivo apunta que en su compañía no han percibido ningún impacto y que “si dura poco la crisis, va a ser malo para todos, a excepción de la comida”. En cambio, si la crisis se alarga y la situación de excepción pasa a ser la norma sí podría tener repercusión positiva.

 

Asimismo, se han intensificado las comunicaciones con los repartidores para que cumplan una serie de medidas de higiene cuando hagan entrega de los envíos a los destinatarios. En este sentido, Hugas subraya que en países como China, donde las entregas automatizadas están más extendidas, la última milla se ha podido cubrir sin problemad.

 

“En China, JD.com ha tenido un éxito brutal gracias al reparto mediante plataformas automatizadas con ruedas”, apunta el experto. “El que no esté preparado con tecnología y software bueno es el que más va a sufrir esta crisis”, añade.