Venezuela | Panamá

Noticias

Noticias 12 de marzo

En Estados Unidos, la sesión arranca con un tono defensivo, aunque sin capitulación. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 retroceden 0,4% y el Dow Jones cae 0,5%, reflejando que el mercado sigue reprecificando el shock energético y geopolítico, pero por ahora sin un deterioro desordenado del riesgo. El foco inmediato está en cómo combinar tres fuerzas que se están reforzando entre sí: petróleo alto, inflación potencialmente más persistente y condiciones financieras menos favorables. En ese marco, el Treasury a 10 años se mueve en torno a 4,22%, mientras el mercado ya descuenta apenas un recorte de la Fed en 2026, una revisión significativa frente a las expectativas de flexibilización que predominaban antes de la escalada energética. El dólar, por su parte, avanza 0,1%, manteniendo su rol de refugio táctico.

La lectura macro se vuelve más compleja porque los datos duros todavía no muestran un deterioro claro de la economía real. Las solicitudes iniciales de desempleo se ubicaron en 213.000, ligeramente por debajo de las 214.000 esperadas y también algo por debajo de la lectura previa, lo que refuerza la idea de que el mercado laboral sigue siendo resiliente. Ese dato, por sí solo, sería consistente con una economía que todavía absorbe tasas altas sin daño severo. Sin embargo, el mercado le está dando más peso al canal inflacionario del petróleo que a la solidez del empleo, precisamente porque un shock energético sostenido podría obligar a la Fed a mantenerse más restrictiva por más tiempo.

A eso se suma un deterioro fiscal que también empieza a tener más visibilidad. El balance presupuestario federal mostró un déficit de USD 308.000 millones, peor que el esperado (USD 304.400 millones) y muy por encima del déficit del mes previo (USD 95.000 millones). En un entorno de tasas aún elevadas, petróleo caro y mayor sensibilidad del mercado a la deuda pública, este dato refuerza la percepción de vulnerabilidad macro-financiera de Estados Unidos, incluso si el crecimiento de corto plazo sigue resistiendo.

En el plano doméstico, el shock energético ya se está trasladando al consumidor. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos superó los USD 3,50 por galón, alcanzando USD 3,58, su nivel más alto desde mayo de 2024, tras haber subido casi 60 centavos desde el inicio de la guerra entre EE.UU./Israel e Irán. Este movimiento no solo presiona expectativas de inflación, sino que también empieza a golpear el ingreso disponible de los hogares y agrega un riesgo político tangible de cara al calendario electoral estadounidense.

En crédito, el tono sigue deteriorándose. Las restricciones a rescates en algunos vehículos de private credit y el ajuste de valoraciones en ciertos préstamos refuerzan la percepción de que el sistema financiero no bancario entra en una fase más frágil justo cuando el costo del dinero y la volatilidad geopolítica aumentan. A nivel corporativo, BMW advierte sobre el escaso margen para mejorar rentabilidad este año bajo el doble impacto de aranceles y competencia en China, mientras que en EE.UU. la presión sobre financiamiento y refinanciación se vuelve más visible en compañías y fondos con estructuras más exigentes.

En Europa, el ajuste es más delicado por la sensibilidad estructural al precio de la energía. El Stoxx 600 cae 0,4%, y aunque el retroceso luce manejable en términos absolutos, el problema es el cambio de régimen que implica para crecimiento, márgenes y política monetaria. El bund alemán a 10 años ronda 2,94% y el gilt británico sube hasta 4,72%, reflejando presión persistente en deuda soberana. El euro retrocede hasta 1,1550 y la libra a 1,3384, ambos bajo la doble presión de un dólar más firme y de un panorama energético europeo más vulnerable. El mercado empieza a asumir que, si el shock de crudo se prolonga, la región no solo enfrentará menor crecimiento, sino también menos margen para alivio monetario.

En Asia, el impacto es más directo por la exposición al comercio global y a importaciones energéticas. El índice regional cae 1,2%, con un sesgo más frágil en economías intensivas en manufactura y con alta sensibilidad al petróleo. El yen se mantiene alrededor de 158,8 por dólar, señal de que el fortalecimiento del dólar sigue dominando el frente cambiario. En este contexto, la región sigue muy expuesta a una prolongación del shock en Ormuz y a sus efectos sobre costos industriales, transporte y flujos comerciales.

En commodities, el petróleo sigue siendo el gran catalizador. El Brent volvió a superar momentáneamente los USD 100 y el WTI avanza 4,9% hasta USD 91,55, mientras la Agencia Internacional de Energía estima que la disrupción ya afecta cerca del 7,5% del suministro global. Este dato confirma que el mercado ya no está reaccionando a un simple titular de guerra, sino a un shock de oferta de escala sistémica. El oro sube 0,1%, manteniéndose como cobertura táctica, aunque con un comportamiento más moderado que el del petróleo.

En síntesis, el mercado está dejando de operar un escenario de “shock transitorio” y empieza a valorar un régimen distinto: energía más cara, inflación más rígida, menos recortes de tasas y mayor fragilidad en crédito y crecimiento fuera de EE.UU. El dato de empleo aguanta, pero ya no alcanza para tranquilizar. La clave pasa a ser cuánto tiempo persiste la disrupción energética y hasta dónde se traslada al consumidor, a la política monetaria y a la estabilidad financiera.

@ Marex/ Investing