Noticias 13 de febrero
La jornada se desarrolla en un tono de cautela, con los inversores concentrados en el dato de inflación de enero y en su capacidad para reordenar las expectativas de política monetaria tras una semana de volatilidad marcada por temores de disrupción vinculados a la inteligencia artificial. En ese marco, el comportamiento del mercado ha mostrado una dinámica de “descompresión” de posiciones: por un lado, búsqueda selectiva de calidad y, por otro, reducción táctica de exposición en segmentos percibidos como más sensibles a un escenario de tasas menos flexibles y a un ciclo de adopción tecnológica más incierto. Con el empleo reciente aún sólido, el balance de riesgos se ha desplazado hacia si la inflación confirma una trayectoria compatible con una normalización gradual, o si obliga a prolongar un sesgo más restrictivo.
En Estados Unidos, el foco se mantiene en cómo el ajuste de expectativas de tasas se transmite a la renta variable, especialmente a los sectores donde las valuaciones incorporan supuestos exigentes. En este contexto, el debate sobre “ganadores y perdedores” de la IA se ha ampliado más allá de las mega-cap tecnológicas y comienza a reordenar la dispersión sectorial: la narrativa de vulnerabilidad tecnológica se ha extendido desde medios y servicios empresariales hacia software, y más recientemente a servicios financieros, logística y real estate comercial, con episodios de venta que tienden a ser más narrativos que fundamentales, aun cuando el impulso de utilidades se mantenga resiliente. Barclays advierte que, en el corto plazo, la dinámica de “vender primero y pensar después” podría persistir en ausencia de un catalizador claro que frene la corrección. En paralelo, la temporada de resultados sigue aportando información clave para discriminar entre inversión y monetización: Moderna superó expectativas en el cuarto trimestre (ingresos por encima del consenso y utilidades también superiores), pero su acción retrocedió luego de que la FDA solicitara un ensayo adicional para su vacuna combinada COVID-gripe, y además actualizó su guía de ingresos para 2026.
En tecnología y semiconductores, el mercado también evalúa el ciclo de gasto de capital: el énfasis se mantiene en el equipamiento para fabricación (WFE) y en cuánto de la demanda está estructuralmente respaldada por infraestructura de IA. En esa línea, Summit elevó su recomendación sobre Applied Materials a “comprar”, apoyándose en la expectativa de una recuperación del WFE impulsada por aplicaciones ligadas a IA.
En Europa, el desempeño se mantiene condicionado por el pulso global de tasas y por catalizadores corporativos puntuales, con resultados que generan movimientos idiosincráticos significativos. En el bloque, la atención se reparte entre la lectura del ciclo de crecimiento —en particular señales de debilidad en Alemania y una desinflación que reabre el debate sobre recortes del BCE— y el dinamismo del mercado primario, donde el volumen de emisiones sugiere que el apetito por riesgo de crédito continúa operativo, aun con un telón de fondo más defensivo. En el frente corporativo, las reacciones recientes reflejan una preferencia por historias con visibilidad de caja y disciplina financiera, mientras que las compañías expuestas a segmentos discrecionales o a presiones competitivas tienden a exhibir mayor sensibilidad a cualquier señal de desaceleración.
En Asia-Pacífico, el desempeño relativo sigue apoyado por valuaciones más contenidas y por la tracción del complejo de semiconductores, con señales de que el gasto asociado a infraestructura de IA permanece firme, incluso cuando el mercado global discute si algunos subsegmentos han entrado en fase de exceso. El fortalecimiento del yuan —en un contexto de señales orientadas a limitar la exposición a Treasuries— refuerza la narrativa de diversificación gradual lejos del dólar y puede favorecer la repatriación de flujos hacia activos locales, aunque el movimiento también es monitoreado por sus implicancias de liquidez y por el impacto en el diferencial de tasas y en el apetito por carry.
En materias primas, el tono es más mixto: los metales preciosos han mostrado alta sensibilidad al binomio dólar–tasas reales, con episodios de rebote tras correcciones previas y una demanda que se sostiene como cobertura en un entorno de incertidumbre macro y tecnológica. En energía, el crudo opera con sesgo más débil y elevada dependencia de titulares geopolíticos, en un mercado que intenta equilibrar señales de demanda con una prima de riesgo que se ajusta rápidamente a cualquier cambio en la percepción de tensión. En activos digitales, el comportamiento reciente sugiere resiliencia táctica en jornadas de mejora marginal del apetito por riesgo, pero con un trasfondo aún frágil, consistente con un mercado que sigue altamente dependiente de condiciones financieras globales y del pulso de liquidez.
@ Investing/Marex/ Stella Capital
