Venezuela | Panamá

Noticias

Noticias 14 de abril

Los mercados comienzan la jornada con un tono constructivo, sostenidos por la continuidad del rebote en renta variable, la corrección del crudo desde los máximos recientes y un contexto de mayor disposición a mirar más allá del shock inmediato de la guerra. Aun así, el mensaje de fondo sigue siendo más matizado de lo que sugieren los índices: el mercado está premiando el alivio marginal en energía y la resiliencia de utilidades, pero todavía convive con un entorno de crecimiento más débil, inflación más rígida y una Reserva Federal claramente menos inclinada a recortar tasas de lo que se descontaba meses atrás.

En Estados Unidos, los futuros del S&P 500 avanzan alrededor de 0,2% y los del Nasdaq 100 cerca de 0,4%, prolongando un rally que ya permitió al S&P borrar por completo las pérdidas acumuladas desde el inicio de la guerra con Irán. El índice cerró en 6.886, mientras el VIX cayó a 19,12, su primer cierre por debajo de 20 desde el comienzo del conflicto, una señal de que la prima de miedo sigue comprimiéndose. Sin embargo, esa mejora en sentimiento no elimina el riesgo de fondo: buena parte del avance reciente estuvo impulsado por short covering y desarme de posiciones bajistas extremas, no por una entrada contundente de dinero institucional de largo plazo. El volumen se mantuvo por debajo del promedio y eso obliga a leer el rebote con algo más de cautela.

El principal apoyo macro inmediato sigue viniendo de la energía. El WTI se ubica en torno a USD 97 y el Brent cerca de USD 98, corrigiendo desde los máximos del conflicto, aunque todavía muy por encima de los niveles previos a la guerra. Esa moderación permitió aliviar parte de la presión sobre tasas: el Treasury a 10 años cae hacia 4,28%, reflejando un mercado que vuelve a separar parcialmente el impacto de corto plazo del petróleo del escenario monetario de mediano plazo. A eso se suma un dólar más débil, que ya acumula varias jornadas consecutivas de caídas y refuerza el mejor tono global de los activos de riesgo. Aun así, el alivio no debe exagerarse: el crecimiento estadounidense luce menos robusto que antes del conflicto, con el GDPNow de la Fed de Atlanta cayendo a 1,3% para el primer trimestre, desde niveles superiores al 3% previos a la guerra. Ese deterioro todavía no se refleja del todo en las valuaciones del equity, y ese es uno de los riesgos latentes más importantes.

En política monetaria, el panorama se volvió más complejo. Tras un CPI de marzo en 3,3% y una subida mensual de 0,9%, el mercado ya dejó prácticamente fuera de la mesa los recortes inmediatos y empieza a considerar que la próxima discusión podría incluso ser si la Fed necesita endurecer más de lo previsto. Las minutas del FOMC reforzaron esa cautela y varios miembros del banco central ya advierten que el efecto del petróleo puede filtrarse a otros bienes y servicios en los próximos meses. En otras palabras, el alivio en petróleo ayuda, pero no alcanza todavía para reconstruir una narrativa claramente dovish. La pregunta ya no es si la inflación bajó, sino cuánto del shock energético quedará incorporado en el núcleo durante el segundo trimestre.

A nivel corporativo, la atención gira hacia la temporada de resultados, y el comienzo fue sólido. Goldman Sachs abrió la semana con cifras muy fuertes, impulsadas por récord en equities trading y fuerte actividad de prime brokerage, lo que confirma que la volatilidad reciente sí se tradujo en ingresos para la banca de mercados. Hoy el foco pasa a JPMorgan, Citigroup y Wells Fargo, donde el mercado va a mirar especialmente tres cosas: exposición a crédito privado, evolución del net interest income y comentarios sobre el efecto de la guerra en la actividad económica y en la calidad del crédito. La advertencia sobre relajación de estándares crediticios sigue presente, y por eso el sector financiero hoy funciona tanto como termómetro de beneficios como de riesgo sistémico incipiente.

Dentro del equity estadounidense, el liderazgo vuelve a concentrarse en tecnología, especialmente en los segmentos ligados a software post-corrección, infraestructura de IA y nombres con fuerte short interest. Ayer el sector tecnológico fue el mejor del mercado, con subas destacadas en Oracle y Palantir, y el índice de acciones más vendidas en corto de Goldman tuvo uno de sus movimientos más fuertes del período. La señal es importante: el mercado sigue viendo valor en tecnología de calidad después del ajuste, aunque la recuperación aún necesita validarse con resultados y con una mejora más visible en flujo real.

En Europa, el tono también es positivo, con el Stoxx Europe 600 subiendo alrededor de 0,7%, acompañado por una mejora en bonos y un dólar más débil. El alivio en petróleo ayuda especialmente a la región, dado que Europa sigue siendo una de las economías más sensibles al shock energético. Los rendimientos del bund alemán y del bono británico caen algunos puntos básicos, en línea con una menor presión inflacionaria esperada en el margen. Sin embargo, el panorama europeo sigue siendo más frágil que el estadounidense: el impacto de la guerra sobre crecimiento y energía fue más directo, y cualquier estabilización del sentimiento dependerá de que el alivio reciente del crudo se sostenga. En el frente corporativo, LVMH decepciona con ventas débiles en su división de moda y cuero, recordando que el lujo sigue sintiendo el impacto del conflicto y de una demanda global menos robusta. A la vez, BP se destaca con un desempeño sólido en trading de petróleo, reflejando cómo la volatilidad extrema sigue favoreciendo a ciertos jugadores energéticos.

En Asia, la región lidera el movimiento global, con el MSCI Asia Pacific subiendo cerca de 1,8% y el índice de mercados emergentes alrededor de 2%. La mejora del sentimiento viene explicada por dos factores: menor presión del crudo y continuidad del optimismo en tecnología y baterías. Además, tanto el yen como el yuan muestran una leve apreciación frente al dólar, coherente con un entorno de menor demanda defensiva por la moneda estadounidense. Aun así, Asia sigue siendo especialmente sensible a la energía y al comercio, por lo que cualquier reversión en petróleo volvería a golpear rápidamente el sentimiento regional.

En materias primas, el petróleo sigue siendo el principal organizador del mercado. La corrección por debajo de los USD 100 en Brent alivió la presión extrema que venía dominando las últimas semanas, pero los precios todavía permanecen elevados en términos históricos y muy por encima de los niveles preconflicto. El mercado empieza a aceptar que la guerra quizás no siga escalando de inmediato, pero todavía no asume una normalización total del sistema energético. En ese contexto, el oro mantiene un sesgo firme, en torno a USD 4.748–4.779, respaldado tanto por demanda de bancos centrales como por su rol de cobertura en un entorno donde la incertidumbre geopolítica no desapareció, solo bajó de intensidad.

En criptomonedas, el tono es abiertamente positivo. Bitcoin sube hacia la zona de USD 74.545 y Ether cerca de 6%, reflejando una mejora del apetito por riesgo y un mercado más dispuesto a volver a activos de beta alta cuando la presión energética y cambiaria cede un poco. El movimiento sigue siendo coherente con la lógica reciente: cripto no actúa como refugio, sino como acelerador del sentimiento cuando el entorno global mejora.

En síntesis, el mercado está transitando una fase de recuperación que combina compresión de volatilidad, alivio en petróleo y un arranque sólido de resultados, pero todavía sobre una base más táctica que estructural. La guerra dejó menos miedo inmediato, pero no dejó una normalización plena. El verdadero examen para el rebote será doble: si las utilidades logran sostener la narrativa de resiliencia y si la inflación no vuelve a sorprender al alza por contagio energético. Por ahora, el tono mejoró claramente, pero la sostenibilidad del rally todavía depende de que esa mejora se confirme en datos, resultados y precios de energía.

@ Marex/ Stela Capital