Noticias 17 de marzo
El mercado vuelve a abrir bajo una lógica incómoda para la renta variable: el petróleo sigue actuando como el principal canal de transmisión del riesgo geopolítico y deja a los inversores atrapados en un escenario de “lose-lose”, donde energía más cara implica más presión inflacionaria, menos margen para recortes de tasas y un aumento del costo de capital justo cuando varias valoraciones seguían siendo exigentes. En ese contexto, los futuros del S&P 500 ceden 0,1%, los del Nasdaq 100 0,2% y los del Dow Jones 0,1%, mientras el crudo acumula un avance de más de 40% desde el inicio del conflicto.
En Estados Unidos, la señal más relevante del día no es solo el nivel del petróleo, sino cómo ese shock empieza a mezclarse con el cuadro macro y financiero. Los Treasuries se mantienen relativamente estables, con el 10 años en torno a 4,22%, pero la lectura de mercado es más dura: el repunte de energía reduce la probabilidad de alivio monetario y empuja a pensar en un entorno de tasas más altas durante más tiempo. Aun así, los datos duros no muestran debilidad inmediata. Las solicitudes iniciales de desempleo salieron en 213.000, ligeramente por debajo de lo esperado, reforzando la idea de que el mercado laboral sigue resistiendo y que la Fed no tiene urgencia para flexibilizar.
A eso se suma un frente fiscal que no ayuda: el déficit presupuestario federal volvió a salir por encima de lo previsto, con USD 308.000 millones, subrayando que el deterioro fiscal sigue siendo una fuente de vulnerabilidad en un mundo de tasas todavía elevadas. En paralelo, la presión energética ya se siente en el consumidor: el precio promedio de la gasolina en EE.UU. superó los USD 3,50 por galón, alcanzando su nivel más alto desde mayo de 2024. Ese canal es clave porque convierte un conflicto externo en una presión doméstica sobre inflación, expectativas y política.
En renta variable estadounidense, la selectividad sigue aumentando. Dentro del universo tecnológico, el mercado continúa separando con más claridad entre infraestructura, monetización y riesgo de disrupción. Por un lado, Oracle ayuda al tono con un mejor comportamiento tras resultados y guía; por otro, siguen bajo presión los modelos donde la IA amenaza márgenes o donde el capex parece adelantarse demasiado al retorno. Esa misma lógica aparece en el frente de crédito: las restricciones a rescates en fondos de private credit y la revisión de valuaciones en algunos préstamos confirman que la fragilidad financiera no está desapareciendo, solo está rotando de lugar.
En ese marco, dos lecturas sectoriales del día resultan especialmente útiles. La primera viene del lado de semiconductores: J.P. Morgan inició cobertura sobre Comet Holding con recomendación de compra y un potencial alcista del 35%, argumentando que la recuperación del ciclo de chips empieza a afirmarse. La señal es relevante porque sugiere que, aun en medio del ruido geopolítico, el mercado sigue encontrando valor en eslabones específicos de la cadena tecnológica donde la recuperación industrial y la demanda ligada a IA permanecen vivas.
La segunda señal viene de Europa y es más estructural. Bank of America se volvió más constructivo en IT services europeo, destacando que el sector muestra una recuperación gradual de ingresos hacia 2026 tras dos años consecutivos de contracción, con su indicador propio mejorando por octavo mes seguido. Esa idea encaja bien con el movimiento de flujos globales que venimos viendo: el mercado está buscando ganadores de una “segunda fase” de la IA, menos centrada en vender capacidad de cómputo y más en capturar productividad, integración y demanda empresarial.
En Europa, las bolsas logran sostener cierto rebote, con el Stoxx 600 subiendo 0,4%, apoyado en ese mejor tono relativo de algunos sectores y en una caída moderada de los rendimientos soberanos. El bund alemán a 10 años baja a 2,93% y el gilt británico a 4,73%, mientras el euro y la libra operan prácticamente estables. Aun así, el riesgo energético sigue siendo el gran condicionante regional: la región continúa siendo más vulnerable que EE.UU. a un shock persistente de petróleo y gas, por lo que la próxima reunión del BCE y la evolución del conflicto siguen siendo determinantes para el sentimiento.
En Asia, el tono es mayormente positivo, aunque con cautela. Los mercados acompañan el rebote previo de Wall Street, pero siguen muy expuestos al costo de la energía y al comercio global. En política monetaria, la sorpresa vino de Australia, que aplicó una segunda suba consecutiva de tasas, reforzando la idea de que el sesgo global sigue siendo más hawkish de lo que el mercado anticipaba hace pocas semanas. En China, además, se anunciaron nuevas restricciones a IPOs en Hong Kong para compañías registradas en el exterior, una medida que añade otra capa de prudencia regulatoria. El yen se mantiene alrededor de 159 por dólar, sin dar todavía una señal clara de refugio estructural.
En commodities, el petróleo sigue marcando el paso: el Brent se acerca a USD 103 y el WTI sube hasta USD 96,31, mientras el mercado sigue evaluando el riesgo de daño a infraestructura energética y el alcance de la disrupción sobre el suministro. El oro corrige levemente, alrededor de -0,2%, en una pausa técnica más que en un cambio de tendencia, mientras que el alza del dólar y de rendimientos limita parte del avance típico de los refugios tradicionales.
En cripto, el tono sigue siendo más débil que en otros episodios recientes. Citi recortó sus precios objetivo a 12 meses para Bitcoin y Ethereum, ahora en USD 112.000 y USD 3.175, respectivamente, desde proyecciones previas de USD 143.000 y USD 4.304. La entidad argumenta que el progreso legislativo en EE.UU. va más lento de lo esperado, que la demanda se suavizó y que los flujos ETF también se moderaron. Aun así, mantiene a los flujos como el principal soporte positivo del activo. La lectura implícita es que el mercado cripto sigue teniendo potencial estructural, pero con una trayectoria más lenta y dependiente de regulación, liquidez y apetito por riesgo.
Un elemento adicional de fondo es político-fiscal: un tribunal estadounidense bloqueó la implementación del freeze masivo de gasto federal impulsado por la administración Trump, una medida que habría afectado hasta USD 3 billones de financiamiento. El fallo reduce un riesgo extremo de shock fiscal inmediato, pero también deja claro que la política económica seguirá siendo una fuente de incertidumbre importante para el mercado en paralelo al conflicto externo.
En conjunto, el cuadro de hoy es el de un mercado que ya no está operando solo titulares de guerra o resultados corporativos aislados. Está operando una nueva jerarquía de riesgos: primero energía, luego inflación, luego tasas, y recién después valuaciones. Bajo ese marco, la selección de activos importa más que la dirección general del índice. La tecnología sigue viva, pero más discriminada. Europa gana algo de tracción relativa en ciertos nichos. Asia resiste, aunque vulnerable al petróleo. Y el principal interrogante sigue siendo el mismo: cuánto tiempo puede sostenerse este shock energético sin transformarse en un problema de crecimiento global más serio.
@ investing/marex
