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Noticias 18 de febrero

Tras una semana recortada por feriado y varios episodios de volatilidad, el mercado abre con un tono más constructivo, apoyado en compras en caídas y en la sensación de que parte del ajuste reciente —especialmente el asociado a valuaciones y retornos esperados en inteligencia artificial— fue más táctico que estructural. Con todo, el trasfondo sigue siendo de baja convicción: el peso del volumen canalizado vía ETFs se mantiene inusualmente alto (38% vs. 32% promedio en lo que va del año) y el volumen total del S&P 500 continúa alrededor de 50% por debajo de su promedio histórico, señal de participación más acotada y una “profundidad” de liquidez menor, lo que vuelve al mercado más sensible a flujos y titulares.

En Estados Unidos, los futuros rebotan con fuerza moderada luego de varias ruedas de oscilaciones, con el S&P 500 avanzando en torno a 0,5%–0,6% y el Nasdaq 100 cerca de 0,6%, una dinámica típica de “buy the dip” que aparece cuando los índices encuentran zonas técnicas relevantes (Nasdaq en su media móvil de 200 días y S&P 500 en la de 100 días), frenando ventas más agresivas. Aun así, la dispersión dentro de tecnología sigue marcando el pulso: el mercado premia selectivamente a quienes muestran capacidad de convertir inversión en IA en crecimiento visible, y castiga guías que reavivan dudas sobre la rentabilidad del capex, como quedó reflejado en la reacción negativa a una guía más débil de lo esperado en ciberseguridad tras el cierre.

En renta fija, el tono es algo más defensivo: los Treasuries retroceden levemente y el 10 años se ubica alrededor de 4,07%, con la atención completamente puesta en las minutas de la Reserva Federal. Se espera que refuercen un enfoque paciente (“wait-and-see”) tras tres recortes previos, con el rango de política en 3,5%–3,75% y una inclinación a sostenerlo, al menos, hasta junio; un punto sensible será el debate interno, considerando que dos gobernadores (Stephen Miran y Christopher Waller) disintieron en la decisión de mantener tasas, en un contexto donde la inflación modera, pero sigue por encima del objetivo. En derivados, el mercado descuenta un movimiento implícito aproximado de ±1,42% para el S&P 500 por el resto de la semana, coherente con un entorno de liquidez más delgada y potencial de movimientos abruptos ante cualquier sorpresa macro o titular.

El frente corporativo aporta señales mixtas, pero relevantes para el “narrative” del ciclo. Por un lado, el reposicionamiento de grandes carteras vuelve a estar en foco: se observaron recortes en participaciones históricas (incluyendo exposición en mega-caps) y la incorporación de una nueva posición en medios, en lo que se lee como un ajuste de sesgo hacia calidad/defensivos sin abandonar por completo el crecimiento. Por otro, la agenda de infraestructura de IA se mantiene intensa: se acelera el desarrollo de nuevos dispositivos con foco en capacidades inteligentes, mientras que los grandes despliegues de procesadores para entrenamiento e inferencia refuerzan el tono de inversión de ciclo largo, aunque el mercado exige cada vez más claridad sobre retornos.

En Europa, el desempeño sigue destacando por fortaleza relativa: el Stoxx Europe 600 avanza cerca de 1% y marca máximos históricos, apoyado en resultados corporativos sólidos y un renovado optimismo alrededor del impulso fiscal en Alemania. Aun así, la región también suma focos idiosincráticos: el euro se debilita levemente tras versiones sobre cambios anticipados en el liderazgo del BCE (sin confirmación), mientras que la discusión regulatoria y tributaria se mantiene activa, con una nueva ley en Países Bajos que permitiría, desde 2028, gravar con 36% las ganancias no realizadas en renta fija, renta variable y criptoactivos—un cambio potencialmente relevante para estrategia de tenencia y planificación fiscal. En corporativos, conviven lecturas contrapuestas: compañías vinculadas a defensa y consumo selectivo aportan soporte, mientras que nombres expuestos a commodities muestran que precios récord no siempre se traducen linealmente en utilidades cuando la mezcla de negocios y costos pesa.

Asia acompaña el rebote global con un avance en torno a 0,5%, beneficiada por la rotación parcial de flujos desde Wall Street hacia mercados con valuaciones percibidas como más atractivas. En paralelo, Japón sigue siendo un punto clave en la narrativa de crecimiento y geopolítica: se confirmó el inicio de un plan de inversión japonés por USD 550.000 millones en Estados Unidos, con un primer paquete presentado en suelo estadounidense, reforzando la narrativa de empleo e inversión productiva. Este telón de fondo convive con episodios de volatilidad en tasas globales y el reequilibrio de expectativas sobre política monetaria, que seguirá condicionando el apetito por riesgo en la región.

En materias primas y activos alternativos, el mercado intenta estabilizarse tras los vaivenes recientes. El Brent sube hacia USD 68,14, mientras que el oro rebota cerca de 0,8% y vuelve a ubicarse por encima de USD 4.900, recuperando parte del terreno perdido. El petróleo, aunque más firme en el margen, sigue muy condicionado por la geopolítica: el mercado gana aire ante señales de avance en negociaciones nucleares EE.UU.–Irán, con un compromiso de no enriquecer uranio por los próximos tres años; la desescalada reduce la prima de riesgo y contribuye a estabilizar el crudo alrededor de USD 62,52. En cripto, el tono es más neutro: Bitcoin se mantiene en la zona de USD 67.750 con leve avance y Ether opera prácticamente sin cambios, reflejando un mercado que acompaña la mejora del sentimiento, pero todavía sin tracción fuerte.

En síntesis, el día combina rebote táctico con señales de fragilidad estructural en liquidez y convicción. Con minutas de la Fed como catalizador central, y un “implied move” elevado para el resto de la semana, el balance sigue favoreciendo un enfoque selectivo: participar del rebote, pero con disciplina en riesgo, especialmente donde el mercado está más sensible a cualquier señal sobre el verdadero retorno de la inversión en IA.

@ Marex/Stella Capital