Noticias 18 de marzo
Los mercados arrancan con un tono más equilibrado, pero lejos de una verdadera normalización. La estabilización parcial del petróleo permite un alivio táctico en renta variable, aunque el trasfondo sigue siendo complejo: el shock energético no ha desaparecido, la inflación vuelve a ser un riesgo relevante y los bancos centrales enfrentan un margen de maniobra más estrecho. En este contexto, la lectura dominante es que las acciones empiezan a descontar un escenario relativamente benigno, lo que las deja vulnerables si el conflicto se intensifica o si los precios de la energía vuelven a acelerar.
En Estados Unidos, los futuros avanzan con moderación, con el S&P 500 subiendo 0,4%, el Nasdaq 100 0,6% y el Dow Jones 0,4%, apoyados por una menor volatilidad en crudo y por la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una pausa en tasas. Aun así, la estructura de mercado sigue siendo frágil: la sensibilidad a energía, inflación y crédito se mantiene elevada, y el escenario sigue siendo de “lose-lose” para la renta variable si el petróleo vuelve a presionar. Los Treasuries recuperan algo de bid defensivo, con el 10 años en 4,18%, mientras el dólar opera sin cambios relevantes. La lectura de fondo es que el mercado todavía no ha resuelto si la desaceleración desinflacionaria podrá sostenerse con petróleo cerca de tres dígitos y con un canal energético todavía roto.
La macro estadounidense, mientras tanto, sigue resistiendo mejor de lo esperado. Las solicitudes iniciales de desempleo salieron en 213.000, ligeramente por debajo del consenso, y la producción industrial de febrero creció 0,2% mensual, por encima del 0,1% esperado, señales consistentes con una economía que no se enfría de forma abrupta. Pero esa resiliencia complica la reacción de la Fed: si la actividad aguanta y el petróleo mantiene presión sobre energía y combustibles, el mercado seguirá recortando las probabilidades de flexibilización agresiva. A esto se suma el deterioro fiscal, con un déficit presupuestario federal de USD 308.000 millones, peor de lo esperado, lo que refuerza la sensibilidad del mercado a tasas largas y a la financiación del Tesoro.
En el plano corporativo, el liderazgo vuelve a concentrarse en tecnología e infraestructura vinculada a IA. En preapertura destacan Micron, Sandisk y Seagate, mientras el mercado vuelve a favorecer semiconductores y memoria sobre segmentos más vulnerables a compresión de márgenes o a riesgos de disrupción. Esa rotación está alineada con una tendencia más amplia: J.P. Morgan inició cobertura sobre Comet Holding con recomendación de compra y un potencial de 35%, argumentando que la recuperación del ciclo de chips empieza a ganar tracción. La tesis es importante porque refuerza la idea de que, incluso dentro de un mercado más exigente, el capital sigue buscando exposición a la fase física de la IA: chips, equipos, memoria y capacidad de cómputo.
Al mismo tiempo, el mercado sigue distinguiendo con más claridad entre la primera y la segunda fase de la inteligencia artificial. En la primera, el ganador era quien vendía cómputo; en la segunda, la pregunta es quién captura productividad, monetiza adopción y sostiene márgenes. Esa lógica explica por qué Bank of America se ha vuelto más constructivo en IT services europeo: tras dos años de contracción, el sector estaría entrando en una recuperación gradual de ingresos hacia 2026, con un indicador propio mejorando por octavo mes consecutivo. Esto no solo refuerza una rotación sectorial; también refuerza una rotación geográfica. El mercado empieza a mirar a Europa y a ciertos segmentos internacionales como beneficiarios relativos de una fase donde la IA deja de ser puro capex y empieza a ser integración y productividad.
En Europa, ese cambio de percepción ya se traduce en mejor comportamiento relativo. El Stoxx 600 avanza 0,4% y se encamina a un segundo día de recuperación, con un tono más estable en renta fija: el bund alemán a 10 años cae a 2,93% y el gilt británico a 4,73%, mientras el euro y la libra permanecen prácticamente estables. La región sigue siendo vulnerable al shock energético, pero al mismo tiempo aparece mejor posicionada que EE.UU. en composición sectorial: menos concentración en mega caps, más exposición a industriales, manufactura y servicios IT con valoración más razonable. En otras palabras, Europa sigue sufriendo el costo de la energía, pero gana atractivo relativo en un mercado donde los inversores buscan diversificación fuera de los grandes nombres estadounidenses.
En Asia, el tono es más positivo y el liderazgo regional vuelve a aparecer en semiconductores. Los mercados asiáticos suben cerca de 2%, con Corea del Sur destacándose y Samsung Electronics ganando 7%. En China, el sector tecnológico y de inteligencia artificial también mejora tras comentarios favorables de Nvidia sobre nuevas aplicaciones basadas en modelos de lenguaje. Aun así, la región sigue condicionada por energía y comercio. El yen se mantiene alrededor de 159 por dólar, señal de que el dólar aún conserva capacidad defensiva, mientras Asia continúa siendo especialmente sensible a un petróleo alto y a cualquier interrupción adicional en suministro global.En commodities, el mensaje sigue siendo que la crisis no terminó, solo dejó de empeorar tan rápido. El Brent se mantiene cerca de USD 103 y el WTI cae 1,5% hasta USD 94,77, lo que da un respiro a los activos de riesgo, pero no modifica la realidad de fondo: el petróleo sigue muy por encima de niveles compatibles con una desinflación limpia. En EE.UU., el diésel ya supera los USD 5 por galón, reflejando que el shock empieza a trasladarse a la economía real. El oro corrige 0,2%, una pausa táctica más que un cambio de tendencia, en un entorno donde sigue funcionando como cobertura estructural frente a energía, inflación y geopolítica.
En cripto, el tono es más débil. Bitcoin cae 0,7% y Ether 1,5%, en línea con una visión más prudente del segmento. La corrección también se ve reforzada por una revisión de expectativas desde el sell-side: Citi recortó sus precios objetivo a 12 meses para Bitcoin y Ethereum por un progreso legislativo más lento de lo esperado en EE.UU., menor impulso de demanda y flujos ETF más moderados. La lectura implícita es que el activo conserva potencial estructural, pero el mercado ya no está dispuesto a extrapolar el mejor escenario regulatorio o macro.
En síntesis, el mercado está intentando construir una pausa, pero no una resolución. La energía dejó de escalar al ritmo de los días previos y eso alcanza para sostener el rebote, pero no para disipar el régimen de riesgo. El equity sube porque el petróleo dejó de empeorar, no porque el conflicto se haya resuelto. Bajo ese marco, la selección vuelve a ser crucial: semiconductores, IT services y algunos segmentos internacionales ganan atractivo relativo, mientras que la renta variable en general sigue expuesta a una combinación incómoda de crudo alto, inflación rígida y bancos centrales con menos margen del que el mercado querría.
@ Marex/ Stella Capital
