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Noticias 22 de abril

Los mercados arrancan con un tono más constructivo, apoyados en la extensión indefinida del alto al fuego entre Estados Unidos e Irán y en una temporada de resultados que, por ahora, continúa actuando como soporte principal. Sin embargo, el rebote sigue ocurriendo sobre una base frágil: el Estrecho de Ormuz permanece parcialmente bloqueado, el flujo energético no se ha normalizado y el mercado sigue dependiendo de titulares geopolíticos para sostener el apetito por riesgo. La lectura de fondo es clara: el mercado quiere mirar hacia earnings y tecnología, pero la energía todavía no permite declarar una normalización completa.

En Estados Unidos, los futuros del S&P 500 suben alrededor de 0,6% y los del Nasdaq 100 avanzan cerca de 0,8%, tras la decisión de Donald Trump de extender el alto al fuego con Irán. La reacción positiva refleja que el mercado sigue operando bajo el escenario base de resolución diplomática, aunque sin una señal definitiva sobre la reapertura total de Ormuz. El propio tono del mercado confirma que esto no es un episodio de euforia indiscriminada: Wall Street venía de dos jornadas en rojo, los índices siguen apenas a distancia de máximos y la mejora de hoy responde más a reducción del riesgo inmediato que a una solución estructural del conflicto.

La renta fija se mantiene relativamente estable, con el Treasury a 10 años en torno a 4,29%, mientras el dólar cae cerca de 0,2%. El punto relevante es que el mercado sigue asignando una probabilidad cercana al 50% a recortes de tasas hacia fin de año, pero esa expectativa depende de que el petróleo no vuelva a escalar. La extensión del alto al fuego ayuda, aunque no elimina el riesgo inflacionario: el tránsito por Ormuz sigue severamente restringido, con reportes de ataques a embarcaciones cerca del estrecho y un flujo de tanqueros todavía muy lejos de la normalidad previa al conflicto.

El principal soporte del mercado pasa ahora por resultados corporativos. La temporada viene mostrando una tasa de sorpresas positiva elevada, con alrededor de 82% de las compañías superando expectativas, y eso está ayudando a compensar la incertidumbre geopolítica. El foco de los próximos días estará en empresas clave como Tesla, Boeing, IBM, ServiceNow y otros nombres relevantes para medir tres variables: márgenes, adopción de inteligencia artificial y sensibilidad del consumidor al shock energético. En particular, Tesla será observada por márgenes, avances en FSD y evolución de energy storage, mientras IBM y ServiceNow serán lecturas importantes sobre adopción empresarial de IA.

La tecnología sigue siendo el eje estructural del mercado. A pesar de la volatilidad geopolítica, el complejo de semiconductores e IA mantiene liderazgo: el XLK y el SOXX acumulan una racha de 15 sesiones consecutivas al alza, una señal fuerte de que el mercado no está dispuesto a abandonar el trade de inteligencia artificial mientras la demanda de chips y capacidad de cómputo siga sólida. La lectura es que, debajo del ruido de Ormuz, el pipeline de IA continúa intacto y sigue siendo el principal motor estructural de crecimiento para el equity estadounidense.

Aun así, el posicionamiento exige cautela. El rally reciente ha tenido un componente importante de recompra mecánica: los CTAs y fondos sistemáticos todavía tienen margen para seguir comprando si la volatilidad realizada continúa bajando, pero cualquier sorpresa negativa —un titular sobre Irán, un mal reporte de earnings o una señal más dura desde la Fed— puede activar ventas rápidas. En otras palabras, el mercado sigue atrapado entre dos riesgos opuestos: crash up si la calma continúa y los sistemáticos siguen comprando, o crash down si se rompe la narrativa diplomática.

Además, los flujos discrecionales todavía no muestran una convicción plena hacia acciones estadounidenses. Bank of America señala que los fondos long-only vendieron USD 15.400 millones en acciones estadounidenses en marzo, mientras compraron USD 16.700 millones en Europa y USD 9.800 millones en Japón. En los últimos 12 meses, las ventas netas de acciones estadounidenses alcanzan USD 284.000 millones, con compras hacia Asia Pacífico ex Japón y emergentes. Esto sugiere que, aunque los índices estadounidenses vuelven a máximos, parte del movimiento sigue explicándose por recompras técnicas y no necesariamente por una entrada agresiva de capital institucional tradicional.

En Europa, las bolsas avanzan levemente, con el Stoxx Europe 600 subiendo alrededor de 0,1%, en un entorno de resultados mixtos y mayor sensibilidad al shock energético. ASM International destaca positivamente por la demanda vinculada a inteligencia artificial, reforzando la misma tesis que sostiene a semiconductores globalmente. En contraste, Reckitt Benckiser cae con fuerza por debilidad en ventas, recordando que el consumo sigue siendo vulnerable. En renta fija, los movimientos son acotados, con el bund estable y el bono británico levemente a la baja, mientras la región sigue pendiente del precio del petróleo y de cualquier señal de reapertura real del flujo energético.

En Asia, el tono es más débil, con el MSCI Asia Pacific cayendo cerca de 0,5% y los mercados emergentes retrocediendo alrededor de 0,4%. El movimiento luce más como toma de ganancias tras el rally reciente que como un deterioro estructural, aunque la región sigue especialmente condicionada por la incertidumbre en Ormuz. Asia continúa siendo altamente sensible a petróleo, comercio marítimo y dólar, por lo que cualquier demora en la normalización del estrecho limita el apetito por riesgo.

En materias primas, el petróleo se mantiene elevado. El Brent opera cerca de USD 99, luego de haber superado momentáneamente los USD 100, reflejando que la extensión del alto al fuego no equivale todavía a normalización energética. La razón es simple: mientras Ormuz siga parcialmente bloqueado y el tránsito marítimo continúe restringido, el crudo mantendrá una prima de riesgo. El impacto sobre inflación no desaparece; solo se modera mientras no haya nueva escalada.

El oro sube cerca de 0,8% hasta USD 4.756, apoyado por la debilidad del dólar y por la persistencia de incertidumbre geopolítica. En criptomonedas, el tono es muy positivo: Bitcoin avanza más de 3% hasta la zona de USD 78.000, alcanzando máximos desde febrero, mientras Ether sube alrededor de 3,4%. El movimiento confirma que el mercado vuelve a tomar riesgo cuando se reduce el peor escenario geopolítico, aunque el comportamiento de cripto sigue siendo más de beta alta que de refugio.

En síntesis, el mercado logra sostener el rally porque earnings y tecnología siguen funcionando, y porque la extensión del alto al fuego reduce el riesgo inmediato de escalada. Pero la sostenibilidad del movimiento depende de dos confirmaciones: que los resultados sigan mostrando resiliencia real y que Ormuz empiece a normalizarse físicamente, no solo diplomáticamente. Mientras esas dos piezas no estén claras, el sesgo puede seguir siendo constructivo, pero la volatilidad seguirá cerca de la superficie.

@ Investing / Marex /Stella capital