Venezuela | Panamá

Noticias

Noticias 23 de abril

El mercado arranca con un tono más cauto después del fuerte rebote de abril, en una sesión donde la geopolítica vuelve a imponerse sobre la narrativa de alivio reciente. Los futuros del S&P 500 caen alrededor de 0,5%, en un contexto donde la extensión del cese al fuego ya no alcanza para sostener por sí sola el rally, mientras persisten las dudas sobre el avance real de las negociaciones entre EE.UU. e Irán y el flujo por el Estrecho de Ormuz sigue prácticamente paralizado.

En Estados Unidos, el ajuste luce más como una pausa táctica que como un cambio estructural de tendencia, pero el mercado vuelve a recordarse a sí mismo que el riesgo geopolítico no desapareció. La tensión en Hormuz sigue elevada: mediadores de Pakistán, Turquía y Egipto continúan intentando salvar las conversaciones entre Washington y Teherán, incluso con la posibilidad de un encuentro tan pronto como el viernes, pero el propio artículo señala que se ha logrado poco progreso hasta ahora. Al mismo tiempo, la situación operativa sigue siendo muy frágil: los planificadores militares de más de 30 países siguen buscando una forma de destrabar el estrecho, donde la amenaza de ataques ha hecho que el tráfico de tanqueros prácticamente se detenga.

Ese es el punto central para la sesión de hoy: el mercado financiero quiere seguir descontando negociación, pero el mercado físico de energía todavía no lo confirma. Por eso el petróleo vuelve a condicionar el tono general, aun cuando el rebote en equities no se ha desarmado del todo. Con el Brent nuevamente por encima de USD 100 en los artículos de referencia y con la navegación todavía restringida, reaparece el temor a un nuevo impulso inflacionario, justo cuando el mercado venía intentando volver a enfocarse en resultados, crecimiento y rotación sectorial.

La señal desde Washington tampoco ayuda a bajar la tensión. Trump afirmó haber ordenado a la Marina disparar contra cualquier embarcación que intente colocar minas en Hormuz, una declaración que vuelve a endurecer el tono militar y reduce la capacidad del mercado para asumir una desescalada lineal. En otras palabras, el escenario sigue siendo binario: conversaciones abiertas, pero con una amenaza militar totalmente vigente.

A nivel sectorial, la tecnología sigue siendo el gran eje de diferenciación dentro del mercado estadounidense. Aunque el índice corrige, la tesis estructural de IA e infraestructura permanece intacta. El anuncio de Oklo junto con NVIDIA y Los Alamos refuerza precisamente ese punto: el mercado ya no está mirando solo semiconductores, sino también la infraestructura energética que necesitará la expansión del cómputo avanzado. El acuerdo combina la tecnología de reactores rápidos de Oklo, la infraestructura de IA de NVIDIA y la experiencia científica de Los Alamos para trabajar en validación de combustible, ciencia de materiales y generación energética para instalaciones de IA alimentadas por nuclear. Esa noticia encaja perfectamente con una narrativa más amplia: el próximo tramo del ciclo de IA no depende solo de chips, sino también de energía, potencia base y capacidad física de soporte.

En Europa, el tono sigue siendo más frágil que en Estados Unidos. El artículo de Goldman Sachs advierte sobre presiones de oferta significativas en las economías europeas después de los PMIs flash, con el PMI compuesto de la eurozona en 48,6, por debajo del 50,1 esperado, mientras en el Reino Unido el indicador llegó a 52,0, superando el consenso. Goldman remarca que ambas economías muestran mayores costos de insumos manufactureros y tiempos de entrega más largos por segundo mes consecutivo, con una relación entre subas de precios de venta y de insumos en niveles comparables a los del período post-Covid. Traducido a mercado: Europa sigue siendo la región más sensible a un shock energético persistente porque ya empieza a mostrar fricción de oferta incluso antes de una normalización real de energía y logística.

Eso explica por qué la región sigue operando con un descuento más elevado frente a Estados Unidos cuando reaparece el ruido geopolítico. La vulnerabilidad europea no viene solo por precio de energía, sino también por una estructura industrial más expuesta a retrasos, insumos y compresión de márgenes. En ese contexto, cualquier mejora en los activos europeos sigue dependiendo mucho más de una baja sostenida del petróleo y de una reapertura verificable de Ormuz que de simples titulares diplomáticos.

La lectura de hoy, entonces, es menos de “risk-off total” y más de recalibración. El mercado sigue sosteniéndose por la fortaleza estructural del tema IA y por la expectativa de que las conversaciones con Irán eventualmente produzcan algún marco de distensión, pero el piso de corto plazo ya no es tan cómodo como hace unos días. Mientras la navegación por Hormuz siga casi detenida y la retórica militar de EE.UU. siga endurecida, el mercado va a seguir oscilando entre el soporte de tecnología/earnings y la presión de petróleo/inflación.

En síntesis, el sesgo de fondo no quedó roto, pero la sesión de hoy recuerda que el rally reciente sigue siendo dependiente de una sola validación: que la distensión diplomática se traduzca en normalización física del flujo energético. Hasta que eso ocurra, la mejor lectura sigue siendo una de mercado selectivo: presión táctica en el índice, cautela sobre Europa, petróleo otra vez como variable dominante y continuidad de la tesis estructural de IA, ahora cada vez más vinculada a energía e infraestructura real.

@ Investing / Marex