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Noticias 23 de julio

Los mercados estadounidenses operan a la baja, con presión en tecnología y en las compañías de mayor duración. El problema no fue la falta de crecimiento, sino el costo de financiarlo: Alphabet elevó su guía de capex de IA a USD 195.000–205.000 millones para 2026, y el mercado lo castigó pese a un crecimiento de 82% interanual en Google Cloud. Tesla también cae con fuerza, afectada por el aumento de inversión en robotaxi y Optimus.

La lectura no es de pánico, sino de repricing. Con el Treasury a 30 años en 5,18%, los inversionistas están siendo más exigentes con valuaciones que asumían tasas más bajas y spreads más comprimidos. En este contexto, el mercado empieza a distinguir entre quienes financian el capex de IA y quienes lo capturan directamente. Por eso Nvidia resiste mejor: sigue siendo proveedor clave de la infraestructura que otros están comprando.

Intel reporta después del cierre y será una nueva prueba sobre demanda real en infraestructura de IA. También destacan operaciones corporativas como el acuerdo AMD–Anthropic por chips MI450 y el crecimiento de ServiceNow en ingresos recurrentes de IA, señales de que el capex no es especulativo, pero sí está concentrado en pocos jugadores.

Europa opera con mayor presión relativa. El Stoxx 600 cae en una jornada donde el mercado vuelve a castigar compañías expuestas a márgenes comprimidos por energía, logística y tasas. Nestlé registra una caída fuerte, reflejando que el aumento de costos ya empieza a impactar incluso en sectores defensivos de consumo.

En renta fija, el movimiento sigue siendo incómodo. Los rendimientos largos permanecen elevados y los inversionistas empiezan a demandar más compensación por inflación, logística y riesgo geopolítico. El BCE debería mantener tasas sin cambios, pero el tono de Lagarde será clave, especialmente con el Brent cerca de USD 98.

A nivel corporativo, la atención está en compañías capaces de trasladar costos y proteger márgenes. En este entorno, el mercado favorece balances sólidos y flujos visibles, por encima de sectores dependientes de financiamiento barato.

Asia sigue dividida entre presión macro y soporte estructural de IA. Las cadenas de semiconductores continúan beneficiándose de demanda real, pero el mercado es más selectivo con los nombres que dependen de capex elevado y monetización futura.

La región también queda expuesta al deterioro logístico en Medio Oriente. El foco ya no está solo en Ormuz: Bab el-Mandeb y el Mar Rojo vuelven a ser puntos críticos para comercio, energía y transporte marítimo. Esto agrega presión a costos y cadenas de suministro asiáticas.

El petróleo extiende su rally con Brent cerca de USD 98 y WTI alrededor de USD 91, impulsado por el bloqueo en Bab el-Mandeb y desvíos de buques hacia el Cabo de Buena Esperanza. La ruta alternativa suma cerca de tres semanas de viaje y eleva costos logísticos alrededor de 33%. El impacto macro es directo: energía más cara, transporte más costoso y tasas largas más altas. Esto aumenta la presión sobre márgenes corporativos y complica la lectura de inflación para bancos centrales.

El oro retrocede en la sesión, aunque mantiene valor como cobertura estructural en un entorno de tasas elevadas, riesgo geopolítico y sentimiento todavía negativo hacia el metal. En cripto, el movimiento es acotado y sigue dependiendo más de liquidez global que de catalizadores propios.

La sesión confirma una bifurcación clara: el mercado no está rechazando la IA, está castigando el capex sin retornos visibles bajo un costo de capital más alto. La demanda existe, pero la concentración de riesgo también.

Para portafolios, el enfoque debe ser más selectivo: priorizar compañías que monetizan IA de forma tangible, como proveedores de infraestructura y software con ingresos visibles, y combinarlo con defensivos, renta fija de plazo medio y activos de cobertura. Evitar exposición indiscriminada a Large Cap Tech hasta que los yields bajen o el capex empiece a traducirse de forma más clara en earnings.

@ Marex/ Stella Capital