Noticias 23 de marzo
Los mercados inician la jornada con un rebote relevante, impulsado por un cambio en el tono geopolítico que permitió una compresión rápida del escenario de riesgo extremo que venía dominando las últimas sesiones. Las señales de conversaciones “muy positivas” entre Estados Unidos e Irán, junto con la decisión de postergar eventuales acciones sobre infraestructura energética, introducen una ventana de desescalada que el mercado interpreta como suficiente para reducir —al menos en el corto plazo— la prima de guerra incorporada en los precios de los activos.En Estados Unidos, la reacción es clara y generalizada. Los futuros del S&P 500 avanzan entre 1,6% y 1,7%, con subidas similares en el Nasdaq 100 y aún mayores en el Dow Jones, reflejando una recuperación amplia tras la corrección previa. El movimiento no responde únicamente a una mejora en expectativas, sino también a factores técnicos: el mercado venía de una fase de fuerte aversión al riesgo, con posicionamientos defensivos y coberturas elevadas, lo que amplifica el rebote cuando se reduce la probabilidad de un escenario adverso inmediato.
El canal de transmisión principal sigue siendo la energía. La caída del petróleo genera un alivio directo sobre las expectativas de inflación y, por extensión, sobre la política monetaria. En renta fija, esto se traduce en una compresión de rendimientos: el Treasury a 10 años retrocede hasta 4,35%, mientras el 2 años cae a 3,86%, reflejando una moderación en la probabilidad de nuevas subidas de tasas en el corto plazo. El dólar, en este contexto, se mantiene estable con un leve sesgo bajista, consistente con una menor demanda de refugio.
En el plano corporativo, el entorno de tasas más contenidas y menor volatilidad financiera aporta algo de soporte adicional. Se destaca el incremento en compras de MBS por parte de Fannie Mae y Freddie Mac, lo que contribuye a estabilizar el segmento hipotecario, mientras que algunas entidades financieras advierten que, si bien el conflicto podría impactar el gasto en el margen, no altera por ahora sus estrategias estructurales.
En Europa, el rebote también es consistente, aunque con menor magnitud relativa. El Stoxx Europe 600 sube 0,9%, apoyado principalmente en la caída del crudo, un factor especialmente relevante para la región dada su alta sensibilidad al costo de la energía. En renta fija, los bonos soberanos recuperan terreno: el bund alemán a 10 años cae a 3,01% y el gilt británico a 4,95%, reflejando un ajuste en expectativas de política monetaria. La lectura implícita es que, si el shock energético se modera, también lo hará la presión sobre inflación, reduciendo la necesidad de un endurecimiento adicional por parte del BCE y el Banco de Inglaterra.A nivel corporativo, el sector de lujo continúa mostrando resiliencia, con compañías como Gucci, Fendi y Bulgari manteniendo planes de expansión física pese a un entorno más desafiante, lo que sugiere que ciertos segmentos premium conservan capacidad de crecimiento estructural incluso en fases de desaceleración.
En Asia, el comportamiento es más equilibrado, pero el sentimiento mejora en línea con el resto de los mercados globales. El tono general se ve favorecido por la reducción de tensiones, mientras que en el mercado cambiario el yen japonés se aprecia 0,3%, reflejando una reversión parcial de flujos defensivos. La región sigue operando con cautela, pero claramente se beneficia de cualquier alivio en el frente energético y geopolítico.
En materias primas, se observa el ajuste más significativo del día. El WTI cae 7,6% hasta USD 90,79 y el Brent retrocede más de 7% hacia USD 104, en una compresión rápida de la prima de riesgo asociada al conflicto. Este movimiento es clave, ya que reduce de forma directa los temores inflacionarios que habían presionado a los activos financieros. En paralelo, el oro cae 2,5% hasta USD 4.381, reflejando una menor demanda de cobertura y un ajuste en las expectativas de tasas, en una dinámica donde el metal deja de ser necesario en el margen como refugio inmediato.En criptoactivos, el comportamiento es claramente positivo y coherente con el entorno de mayor apetito por riesgo. Bitcoin sube 3,6% hasta USD 70.623 y Ether avanza 5,1% hasta USD 2.165, confirmando que el segmento continúa operando como un activo de beta elevada, sensible a cambios en liquidez y sentimiento global más que como un refugio estructural.
En conjunto, el mercado está reaccionando a una compresión del peor escenario, más que a una resolución definitiva del conflicto. El rebote es sólido y bien fundamentado en variables clave —principalmente energía y tasas—, pero su sostenibilidad dependerá de que las señales de desescalada se consoliden en hechos concretos. Por ahora, el mensaje es claro: el mercado estaba posicionado para un deterioro mayor y, ante una pausa en la escalada, reacciona con fuerza, aunque todavía dentro de un entorno de visibilidad limitada.
@ Marex/ Stella Capital
