Noticias 24 de febrero
Los mercados globales transitan una jornada de transición luego de una corrección marcada por un fuerte cambio de narrativa en torno a la inteligencia artificial. En Estados Unidos, el movimiento reciente combinó aversión al riesgo, rotación sectorial y una reasignación táctica de posiciones, con una recuperación técnica parcial en los futuros, pero con el mercado aún muy sensible a datos de empleo, resultados corporativos y definiciones de política comercial. La lectura dominante es que la volatilidad no responde únicamente a valuaciones, sino también a un debate más profundo sobre cómo se distribuirán los beneficios y costos de la IA entre sectores, compañías y empleo.
En la sesión previa, Wall Street corrigió con fuerza y borró las ganancias de la semana anterior. El Dow Jones cayó 1,66%, el S&P 500 perdió 1,04%, el Nasdaq retrocedió 1,13% y el Russell 2000 cayó 2,04%, reflejando una venta más severa en small caps. El detonante fue un informe que planteó un escenario de recesión hacia 2028 con desempleo superior al 10% por desplazamiento laboral en empleos de oficina asociado a la IA, lo que generó una reacción de “vender primero y evaluar después”. El epicentro estuvo en software: el ETF del sector cayó 4,57%, con IBM desplomándose 12,19%, mientras también se observó debilidad importante en consumo y pagos, con American Express retrocediendo más de 7,5%. En contraste, Nvidia logró desacoplarse y cerró en positivo (+0,91%), reforzando la preferencia del mercado por hardware e infraestructura frente a segmentos más expuestos a presión competitiva por automatización. La volatilidad repuntó con fuerza, con el VIX subiendo 13% hasta 21,55.
Aun con ese ajuste, el mercado no muestra una lectura unidireccional. Como contrapeso al escenario más extremo, gana tracción la visión de que la IA puede replicar el patrón de otras tecnologías de propósito general: inicialmente disruptiva, pero luego desinflacionaria y favorable al crecimiento vía productividad. Bajo esa interpretación, la presión en algunos segmentos de servicios y software podría coexistir con creación de empleo y expansión de inversión física en construcción, manufactura, logística, semiconductores, redes eléctricas y data centers. En esa línea, también pesa la resiliencia demostrada por la economía estadounidense en los últimos años: pese a inflación, tasas altas y tensiones comerciales, los escenarios recesivos se han postergado de forma reiterada. La fortaleza del consumo —apoyada no solo en ingreso, sino también en riqueza acumulada— y el avance de beneficios proyectados en grandes capitalizaciones siguen siendo elementos clave para sostener valoraciones.
De cara a la apertura, los futuros de Wall Street muestran una recuperación técnica moderada (alzas del orden de 0,1%–0,2%), en línea con el tono que compartiste de rebote cauteloso tras el “AI scare trade”. El foco inmediato está en el reporte ADP de empleo privado, que será relevante para validar si la narrativa de deterioro laboral gana fundamento o si el movimiento reciente fue principalmente un ajuste de posicionamiento. También se mantiene la atención en la curva de Treasuries —con el 10 años en torno a 4,03%–4,09% según el momento de referencia intradía— y en el dólar, que se ha mostrado relativamente estable en este tramo, mientras el mercado sigue descontando sensibilidad elevada a datos macro y a mensajes de política monetaria.
En el frente corporativo estadounidense, la sesión tiene dos focos muy claros dentro de la temática IA. Por un lado, AMD salta más de 10% en premarket tras anunciar un acuerdo de largo plazo con Meta para suministro de chips, con un compromiso equivalente a 6 gigawatts de capacidad para centros de datos, una señal de magnitud relevante sobre la continuidad del ciclo de inversión en infraestructura de IA. Por otro, Nvidia queda en el centro del mercado antes de sus resultados, con volatilidad implícita cercana al 10%, lo que anticipa una jornada de posicionamiento más táctico en semiconductores y hardware. Este contraste —debilidad reciente en software versus fortaleza selectiva en infraestructura— refuerza la idea de una rotación interna más que de una salida completa del tema IA.
En paralelo, el componente político-comercial añade una capa adicional de incertidumbre. Entró en vigor a medianoche un arancel global de 10% bajo la Sección 122, mientras persiste confusión en el mercado por referencias previas a una posible tasa de 15%. A esto se suma el frente judicial y corporativo, con acciones legales ya iniciadas por empresas afectadas para reclamar devoluciones de aranceles pagados, aunque cualquier proceso de reembolso sería de largo plazo. El discurso presidencial previsto para la noche también eleva la cautela táctica, dado su potencial impacto sobre expectativas comerciales, tono político y percepción de riesgo.
En Europa, el desempeño luce más estable en términos relativos, aunque condicionado por la misma discusión global sobre crecimiento, tasas y tecnología. El sesgo general sigue siendo de prudencia, con movimientos más selectivos por sectores y compañías, mientras la región observa de cerca tanto la evolución de Wall Street como la sensibilidad del mercado a nuevas señales comerciales desde EE.UU. La reacción europea, en este contexto, parece menos impulsiva que la estadounidense, pero no inmune a episodios de volatilidad si se profundiza la rotación global de riesgo.
En Asia y mercados emergentes, el tono general también ha estado marcado por la cautela, aunque con margen para liderazgo relativo en jornadas de rebote, especialmente en segmentos ligados a semiconductores e infraestructura tecnológica. La clave para la región sigue siendo si el mercado global interpreta la corrección reciente como una limpieza de posicionamiento o como el inicio de una reevaluación más profunda del ciclo de capex en IA. En este punto, los resultados y guías de los grandes nombres del sector seguirán funcionando como principal ancla de sentimiento.
En commodities y activos alternativos, el mercado sigue operando con alta sensibilidad a narrativa macro y riesgo geopolítico. El oro continúa respaldado por demanda de cobertura en un entorno de incertidumbre elevada, mientras que el petróleo incorpora tanto factores de riesgo político como preocupaciones por crecimiento. En criptoactivos, persiste una dinámica más frágil, con movimientos que reflejan sensibilidad al tono general de liquidez y apetito por riesgo, más que convicción direccional estructural en el muy corto plazo.
En síntesis, la jornada se configura como una combinación de rebote técnico, reposicionamiento y validación de narrativas. El mercado sigue dividido entre una visión que enfatiza el riesgo de disrupción laboral y compresión de múltiplos, y otra que destaca productividad, resiliencia macroeconómica y oportunidades de rotación hacia segmentos rezagados. En el corto plazo, ADP, el posicionamiento previo a Nvidia y las señales comerciales serán los principales determinantes del tono de mercado.
@ Marex/Stella Capital
