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Noticias 28 de abril

Los mercados globales operan con un tono más defensivo, presionados por una combinación incómoda de petróleo elevado, deterioro del sentimiento del consumidor y dudas crecientes sobre la rentabilidad del capex en inteligencia artificial. El cierre del Estrecho de Ormuz mantiene al crudo como principal variable macro, con el Brent por encima de USD 110, mientras los inversores vuelven a cuestionar si las fuertes inversiones en IA podrán traducirse en retornos suficientes en el corto plazo. Esta combinación pesa sobre tecnología, eleva las expectativas de inflación, presiona los rendimientos y fortalece al dólar.

En Estados Unidos, los futuros apuntan a una apertura negativa, liderada por tecnología: el Nasdaq retrocede alrededor de 1,2% y el S&P 500 cae cerca de 0,6%. La presión se concentra en el ecosistema de IA, luego de señales de desaceleración en el crecimiento de OpenAI, que golpean a nombres ligados al capex tecnológico como Nvidia y Oracle. El mercado no está abandonando la tesis estructural de IA, pero sí empieza a exigir más evidencia de monetización, especialmente después de un rally muy fuerte y de valoraciones que ya descuentan un escenario exigente.

La confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó en abril a 49,8, desde 53,3 en marzo, marcando un mínimo histórico en la serie final, con deterioro amplio incluso entre hogares con exposición al mercado accionario. El dato más relevante no es solo la caída del índice, sino el salto en expectativas de inflación: la expectativa a un año subió a 4,7%, desde 3,8%, y la de cinco años avanzó a 3,5%, desde 3,2%. Esto confirma que el shock energético ya está contaminando la percepción de los hogares, especialmente por gasolina y diésel, con la gasolina por encima de USD 4 por galón y el diésel por encima de USD 5.

En paralelo, el mercado inmobiliario muestra señales de enfriamiento. El índice S&P/Case-Shiller subió 0,9%, por debajo del 1,1% esperado y también por debajo del 1,2% previo, sugiriendo una desaceleración en precios de vivienda. Esto importa porque la vivienda sigue siendo un canal clave de riqueza y confianza del consumidor; si los hogares enfrentan simultáneamente energía cara, menor confianza y menor impulso patrimonial, el consumo podría perder tracción en los próximos meses.

A nivel corporativo, el tono es más mixto. Coca-Cola destaca defensivamente tras subir con fuerza luego de reportar crecimiento de volumen superior a lo esperado y elevar su guía anual. La compañía mostró 3% de crecimiento en unit cases, 5% de crecimiento orgánico en ventas y un EPS 6% por encima del consenso, una señal de que algunos negocios de consumo global con poder de marca aún pueden sostener volúmenes y pricing incluso en un entorno más difícil.

En cambio, dentro de tecnología, el mercado está separando mejor entre euforia y fundamentos. Qualcomm subió más de 11% el viernes y volvió a avanzar el lunes, pero varios analistas advierten que el movimiento parece más un short squeeze que una mejora fundamental. El catalizador fue un reporte no confirmado sobre una posible colaboración con MediaTek y OpenAI para un procesador de smartphone hacia 2028, pero persisten dudas por la debilidad del mercado de smartphones, el eventual menor contenido de Apple y la posibilidad de que cualquier nuevo dispositivo de OpenAI canibalice negocios existentes más que generar ingresos incrementales reales.

También en software, Adobe completó la adquisición de Semrush, reforzando su posicionamiento en visibilidad de marca y herramientas vinculadas a marketing digital. El movimiento encaja con una lectura más amplia: ante la disrupción de IA, las plataformas de software están intentando ampliar su propuesta de valor hacia medición, datos, contenido y distribución, no solo creación.

En Europa, las acciones retroceden mientras los bonos lideran las pérdidas globales. La región sigue siendo especialmente vulnerable al shock energético por su dependencia de importaciones de petróleo y gas, y el repunte del crudo aumenta el riesgo de que las expectativas inflacionarias vuelvan a forzar a los bancos centrales a una postura más restrictiva. Aunque en el corto plazo se espera cautela, el mercado vuelve a contemplar la posibilidad de que el BCE y el Banco de Inglaterra retomen subidas si la presión energética se vuelve persistente. El problema europeo es más delicado porque combina menor crecimiento, mayor sensibilidad a energía y margen limitado para sostener múltiplos.

En Asia, el golpe se concentra en tecnología. La caída de nombres como SoftBank refleja la sensibilidad del mercado a cualquier señal de debilidad en la narrativa de inteligencia artificial. La región sigue beneficiándose estructuralmente de semiconductores, hardware e infraestructura digital, pero en el corto plazo queda atrapada entre dos fuerzas opuestas: demanda de IA todavía robusta y petróleo alto afectando márgenes, comercio y confianza global.

En materias primas, el petróleo continúa siendo el principal catalizador macro. El Brent por encima de USD 110 mantiene viva la presión inflacionaria y refuerza la lectura de tasas más altas por más tiempo. La clave no es solo el precio actual, sino la duración del shock: si el Estrecho de Ormuz sigue cerrado, la presión sobre gasolina, diésel, transporte y bienes finales puede empezar a aparecer con más fuerza en datos de inflación y consumo.

En Latinoamérica, Venezuela vuelve a aparecer en el radar después de que su banco central informara que tanto Caracas como Washington contrataron firmas para auditar activos venezolanos en el exterior. El proceso busca dar mayor transparencia sobre recursos financieros y ocurre en un contexto de reapertura parcial, luego de que Estados Unidos flexibilizara ciertas restricciones financieras. Aun así, el cuadro macro sigue siendo extremadamente frágil: la inflación anualizada calculada hasta marzo se ubicó en 649,4%, aunque las autoridades hablan de mayor estabilidad cambiaria y menor inflación hacia adelante.

En criptomonedas, el tono es más débil, con Bitcoin y Ether retrocediendo levemente. El movimiento es coherente con una jornada de mayor aversión al riesgo: cuando suben petróleo, rendimientos y dólar, el mercado reduce exposición a activos de beta alta.

En síntesis, la jornada marca un cambio de foco: el mercado deja de mirar únicamente el potencial de IA y vuelve a preocuparse por inflación, consumo y duración del shock energético. La tesis estructural de tecnología no desaparece, pero el mercado exige más disciplina: resultados, monetización y retornos reales. Mientras el petróleo siga elevado y el consumidor empiece a mostrar señales de fatiga, el upside de los índices dependerá menos de narrativa y más de evidencia concreta en earnings y márgenes.

@ Investing/ Marex