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Noticias 28 de enero

Los mercados globales continúan avanzando en un contexto de fuerte liderazgo tecnológico, rotación selectiva y una política monetaria que, si bien permanece restrictiva en niveles absolutos, es percibida como estable y predecible. En Estados Unidos, la renta variable volvió a marcar máximos históricos, con el S&P 500 consolidándose en la zona de los 7.000 puntos y el Nasdaq avanzando con fuerza, apoyado por el desempeño de las mega capitalizaciones tecnológicas. El impulso se explica por una combinación de resultados corporativos sólidos, expectativas elevadas en torno a la inteligencia artificial y la percepción de que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios, reforzando un escenario de “higher for longer” pero sin nuevas sorpresas restrictivas en el corto plazo.

La temporada de resultados sigue siendo el principal catalizador. El mercado ha vuelto a rotar hacia las mega caps tras la fuerte corrección en sectores defensivos, particularmente salud y aseguradoras, lo que reordenó flujos hacia acciones de crecimiento. Los inversores observan con atención no solo los números del trimestre, sino especialmente las guías para 2026, con foco en la sostenibilidad del gasto en infraestructura de IA, la capacidad real de monetización de esas inversiones y el impacto en márgenes ante mayores costos de capital. En este contexto, los semiconductores volvieron a destacarse como uno de los segmentos más dinámicos, reforzando la narrativa de que el ciclo de inversión tecnológica sigue vigente, aunque con mayor exigencia en ejecución.

En renta fija, los movimientos fueron más contenidos. Los Treasuries se mantuvieron relativamente estables, con el rendimiento del bono a 10 años en torno a 4,22%, reflejando un mercado que asume que la Fed priorizará la dependencia de datos ante una economía que continúa mostrando fortaleza. La atención está puesta en el mensaje de política monetaria, particularmente en cuánto tiempo podrían mantenerse las tasas actuales y qué condiciones serían necesarias para habilitar recortes adicionales. A esto se suma un trasfondo político que incrementa la sensibilidad del mercado a los titulares, elevando la volatilidad potencial en torno a la comunicación del banco central.

En Europa, el tono fue más mixto. Las bolsas mostraron avances moderados, con el Stoxx Europe 600 operando al alza de forma selectiva. El sector tecnológico volvió a destacarse, impulsado por señales claras de fuerte demanda de equipos clave para la infraestructura de inteligencia artificial, lo que contrasta con la debilidad observada en segmentos como lujo, donde el consumo mostró señales de enfriamiento. En el plano macro, los mercados de renta fija europeos acompañaron el movimiento global, con leves subas en los rendimientos soberanos, en un entorno donde el crecimiento sigue siendo más frágil que en Estados Unidos.

Asia y los mercados emergentes mantuvieron un desempeño sólido, acompañando el rally tecnológico global. El índice regional alcanzó nuevos máximos, con Corea del Sur liderando gracias al desempeño de los fabricantes de chips, que continúan beneficiándose de una demanda excepcional de memoria y componentes vinculados a la inteligencia artificial. Este avance se dio incluso en un contexto de incertidumbre comercial y riesgos geopolíticos latentes, lo que refuerza la idea de que los flujos siguen priorizando crecimiento estructural y exposición a tendencias de largo plazo. Los mercados emergentes, por su parte, mostraron fortaleza adicional, apoyados por el apetito por riesgo y un dólar que permanece contenido.

En el mercado cambiario, el dólar se estabilizó tras varias jornadas de debilidad, mientras que el euro y la libra mostraron retrocesos moderados. La dinámica refleja un delicado equilibrio entre la fortaleza relativa de la economía estadounidense, el elevado nivel de endeudamiento y la necesidad de preservar la confianza en la moneda en un contexto de política monetaria restrictiva pero estable.

Las materias primas continuaron desempeñando un rol central en el escenario actual. El oro extendió su rally y superó niveles históricamente elevados, consolidándose como uno de los activos más destacados del año. Su comportamiento responde a una combinación de tensiones geopolíticas persistentes, demanda estructural de cobertura y un entorno de tasas reales que, si bien no han colapsado, han dejado de ser un viento en contra. La plata acompañó el movimiento, reforzando el atractivo de los metales preciosos como parte de una estrategia de diversificación. El petróleo, en cambio, mostró mayor debilidad, reflejando preocupaciones sobre la demanda global, a pesar de episodios puntuales de tensión geopolítica que continúan aportando volatilidad al mercado energético.

En conjunto, el panorama de mercado sigue siendo constructivo, con la renta variable liderada por tecnología, una rotación más amplia que reduce la dependencia exclusiva de unos pocos nombres y una política monetaria que, aunque restrictiva, ofrece visibilidad. No obstante, las valuaciones exigentes, la sensibilidad a los mensajes de los bancos centrales y los riesgos políticos y geopolíticos sugieren que el avance continuará acompañado de episodios de volatilidad, haciendo de la selectividad y la calidad de los fundamentos factores cada vez más determinantes.

@Marex/Stella Capital