Noticias 29 de enero
Los mercados globales continúan avanzando en un contexto dominado por la inteligencia artificial, la fortaleza de los metales preciosos y un dólar estructuralmente más débil, aunque con señales claras de mayor selectividad y diferenciación entre activos, sectores y regiones.
En Estados Unidos, la renta variable mantiene un sesgo positivo y el S&P 500 logró superar por primera vez el umbral de los 7.000 puntos, consolidando un bull market que entra en su cuarto año, pero con dinámicas internas más complejas. El liderazgo vuelve a concentrarse en tecnología, aunque ya no de forma homogénea. Meta se posiciona como uno de los principales catalizadores del día tras anunciar un aumento de 73% en su inversión en inteligencia artificial para 2026, muy por encima de lo esperado, acompañado por un outlook de ingresos sólido. Este anuncio impulsó la acción con fuerza y reforzó la narrativa de que el mercado sigue premiando a las compañías capaces de traducir el capex en crecimiento tangible. Tesla también mostró un tono constructivo al profundizar su giro estratégico hacia la “IA física”, respaldado por una inversión de USD 2.000 millones en xAI, mientras que Microsoft quedó rezagada tras evidenciar una desaceleración en el crecimiento de su negocio cloud, a pesar de sostener un elevado ritmo de inversión en infraestructura de IA. El mensaje implícito es claro: la monetización del gasto en inteligencia artificial se ha vuelto el principal criterio de evaluación para el mercado.
Desde el punto de vista macro, la Reserva Federal mantuvo sin cambios la tasa de referencia en el rango de 3,5%–3,75%, en una decisión ampliamente anticipada y percibida como un “no evento”. El tono de Jerome Powell reafirmó la fortaleza relativa de la economía estadounidense y un enfoque estrictamente dependiente de los datos, con los riesgos inflacionarios y laborales percibidos como más equilibrados. Las expectativas de mercado continúan apuntando al primer recorte hacia mitad de año, con junio como referencia. En este contexto, los Treasuries mostraron movimientos acotados, con el rendimiento del bono a 10 años en torno a 4,26%, reflejando la combinación de crecimiento resiliente, presiones inflacionarias ligadas a commodities y un mercado que aún no descuenta una relajación monetaria agresiva. El dólar, en cambio, continúa mostrando debilidad estructural, afectado por déficits elevados y una percepción de menor atractivo relativo como reserva de valor.
En Europa, el comportamiento fue más moderado. Las bolsas avanzaron de forma acotada, con el Stoxx Europe 600 en terreno levemente positivo, en una jornada dominada por noticias corporativas más que por catalizadores macro. Deutsche Bank destacó tras cerrar un año récord en beneficios y anunciar un nuevo programa de recompra de acciones, reforzando la confianza en su estrategia. En contraste, el sector tecnológico mostró mayor volatilidad, con SAP presionada por cifras de backlog de cloud por debajo de lo esperado. En renta fija, los rendimientos soberanos permanecieron estables, con el bund alemán en torno a 2,85% y el gilt británico cerca de 4,55%, reflejando un equilibrio frágil entre crecimiento débil y expectativas de política monetaria aún prudente.
Asia y los mercados emergentes ofrecieron un panorama mixto. El índice MSCI Asia Pacific se mantuvo prácticamente sin cambios, aunque con focos claros de fortaleza en semiconductores. Corea del Sur volvió a liderar, impulsada por SK Hynix, que alcanzó máximos históricos ante la expectativa de convertirse en proveedor exclusivo de memoria avanzada para el nuevo chip de inteligencia artificial de Microsoft. Samsung, por su parte, sorprendió con un crecimiento de más de cinco veces en las ganancias de su división de chips, confirmando la recuperación del ciclo y la presión de demanda vinculada a la infraestructura de IA. En China, la atención se desplazó hacia materias primas, particularmente el cobre, que registró su mayor suba en más de una década, alimentando preocupaciones sobre excesos especulativos de corto plazo. A nivel agregado, el MSCI Emerging Markets mostró una leve corrección, influido por tomas de ganancias y la fortaleza selectiva del dólar.
Las materias primas continúan siendo uno de los grandes ejes del mercado. El oro volvió a marcar máximos históricos y superó la zona de los USD 5.600 por onza, consolidándose como un activo de carácter cada vez más monetario en un entorno de dólar débil, tensiones geopolíticas persistentes y búsqueda de diversificación estructural. La plata acompañó el movimiento y se mantiene en niveles récord, aunque con señales crecientes de sobrecompra tras acumular subas muy significativas en lo que va del año. El petróleo también avanzó con fuerza, con el Brent acercándose a los USD 70 por barril, impulsado por riesgos geopolíticos en Medio Oriente y reforzando el sesgo inflacionario de corto plazo, lo que explica parte de la presión observada en los mercados de bonos.
En contraste con el rally de los metales, el universo cripto mostró un tono más débil. Bitcoin y Ethereum registraron retrocesos moderados, reflejando una toma de ganancias tras las subas recientes y una mayor competencia por flujos frente a otros activos alternativos que hoy concentran la demanda de cobertura.
En conjunto, el mercado transita una fase de continuidad alcista, pero con señales claras de maduración del ciclo. La inteligencia artificial sigue siendo el principal motor, aunque con una exigencia creciente de resultados concretos. Al mismo tiempo, la fortaleza de los metales preciosos y la debilidad del dólar sugieren que los inversores comienzan a equilibrar crecimiento con preservación de valor, en un entorno donde la volatilidad geopolítica, la política monetaria y las valuaciones elevadas seguirán marcando el pulso de los próximos meses.
@Marex/Stella Capital
