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Noticias 3 de marzo

La jornada abre con un shock geopolítico y energético que domina por completo el precio del riesgo. El conflicto entre EE. UU./Israel e Irán entra en su cuarto día sin señales de desescalada y el mercado vuelve a operar en modo risk-off, con caídas simultáneas en acciones globales y una reprecificación clara del balance entre crecimiento e inflación, ahora condicionado por un choque de oferta vía energía.

En Estados Unidos, los futuros retroceden con fuerza tras el rebote técnico de la sesión previa: el S&P 500 cae ~2%, el Nasdaq 100 ~2,5% y el Dow ~1,7%, reflejando una venta amplia que vuelve a concentrarse en tecnología y crecimiento. Ayer, pese a un arranque muy negativo, el mercado logró una recuperación intradía: el S&P 500 y el Nasdaq cerraron en positivo y el Dow limitó la baja a -0,2%. Sin embargo, ese rebote no se interpretó como “calma”, sino como una mecánica de coberturas y reposicionamiento táctico: monetización de protección, cierres de cortos y flujos de corta duración sostuvieron técnicamente a los índices sin que eso implique mejora estructural del panorama.

La variable crítica ya no es sólo el titular militar, sino la disrupción logística del Estrecho de Ormuz. El tráfico se redujo drásticamente de 16 mbd a 4 mbd, en un corredor por donde fluye aproximadamente 20% del petróleo y 19% del GNL mundial. Este bloqueo “de facto” explica el salto del crudo: el Brent sube +6,4% hasta ~US$82,70, y el mercado incorpora una prima de riesgo cercana a US$18/barril, ubicada en el percentil 98 desde 2005. La lectura es que el petróleo no está moviéndose por fundamentales convencionales, sino por riesgo de continuidad del suministro y por el componente asegurador/logístico que paraliza el tránsito aun sin un bloqueo militar explícito.

Esta dinámica se traduce en un dilema para tasas. A diferencia de un shock típico de aversión al riesgo, el movimiento de bonos no actúa como refugio claro: el Treasury 10 años sube ~6 pb a 4,09%, extendiendo pérdidas por segundo día consecutivo. El mercado empieza a internalizar inflación más persistente y, por lo tanto, menos margen para recortes si el shock energético se prolonga. Se espera que intervenciones de miembros de la Fed (Williams, Schmid y Kashkari) influyan en esta reprecificación, especialmente si enfatizan el riesgo inflacionario asociado a energía.

En el frente corporativo, el riesgo geopolítico está amplificando vulnerabilidades existentes. Se reportaron ataques con drones atribuidos a Irán contra la embajada de EE. UU. en Riad y contra centros de datos de Amazon en EAU y Baréin, elevando el perfil de riesgo para infraestructura crítica y cadenas digitales. Trump declaró que las operaciones militares están adelantadas y que se hará “lo que sea necesario”. El Departamento de Estado ordenó la salida de personal no esencial en Baréin, Irak y Jordania. Adicionalmente, EE. UU. impuso nuevos límites a exportaciones de chips Nvidia (H200) hacia China, restringiendo compras a US$75.000 por comprador, lo que presiona el complejo de semiconductores; Nvidia cae ~3% en premarket en tu texto, coherente con esta capa regulatoria adicional.

La tensión no se limita a acciones: el crédito privado vuelve al centro del radar por sensibilidad de liquidez. Se destaca que Blackstone permitió reembolsos por un récord de 7,9% de participaciones en su fondo insignia, reforzando la lectura de que, en entornos de stress, los vehículos menos líquidos se vuelven foco de atención del mercado.

En Europa, el sesgo defensivo es aún más severo por la dependencia energética. El Stoxx 600 cae ~3,6%, en lo que sería la peor caída en dos días desde abril, con bancos y aseguradoras liderando pérdidas (UniCredit, Deutsche Bank y HSBC -5% o más) por el fuerte repunte de rendimientos. El impacto energético es contundente: el gas europeo sube ~27% tras el cierre de una planta de GNL en Qatar (en tu texto aparece como cierre de la mayor planta de exportación, y el documento lo resume como cierre de una planta de GNL), amplificando el shock de costos para industria y consumo. En deuda soberana, el ajuste es marcado: el bund 10Y sube ~9 pb a 2,80% y el gilt 10Y sube ~15 pb a 4,53%, después de que el mercado dejara de descontar plenamente recortes del Banco de Inglaterra en 2026. En sectores, aerolíneas como IAG (-5%) reflejan el impacto inmediato de disrupciones en rutas y costos.

En Asia, el sell-off es profundo: el MSCI Asia Pacific cae ~3,3% y el MSCI Emerging Markets ~3,4%, con Corea del Sur como epicentro: KOSPI -7,2% (además de las caídas de Samsung y SK Hynix de más de -10% tras la reapertura), y Nikkei -3,1%. China cae ~0,9% en un entorno de disrupción de suministro de crudo iraní y deterioro de apetito por riesgo global. La lectura regional es clara: sensibilidad elevada a semiconductores y a cualquier restricción adicional de exportación de chips, con el canal energético como segundo golpe.

En commodities, la asimetría se acentúa. El petróleo registra su mayor salto en años y se instala el escenario de cola: si Ormuz no se normaliza, el mercado considera plausible un tramo hacia US$90–US$100. El cobre cae ~2% y presiona a mineras como Rio Tinto y Freeport-McMoRan en un contexto de dólar más firme. El oro, pese al entorno, corrige ~1% a US$5.267,36, consistente con toma de ganancias tras avances previos, sin perder su rol defensivo estructural en un contexto de riesgo geopolítico elevado.

En cripto, la dinámica es la típica de liquidación en risk-off: Bitcoin -4,2% a ~US$66.506 y Ether -4,5% a ~US$1.950, reflejando reducción de exposición en activos más volátiles.

Síntesis operativa del día: el mercado dejó de debatir valuaciones y volvió a debatir suministro físico y rutas críticas. La variable dominante es Ormuz: con tráfico reducido de 16 a 4 mbd y una prima de riesgo en Brent de ~US$18/barril (percentil 98 desde 2005), el shock se transmite a inflación, tasas, márgenes corporativos y apetito por riesgo global. La pregunta que definirá el tono de las próximas ruedas es si el tránsito se normaliza o si el bloqueo “de facto” se consolida, extendiendo el shock energético y limitando el margen de flexibilización monetaria.

@ Marex/ Stella Capital