Noticias 4 de febrero
La jornada abre con un mercado claramente en modo rotación, más que en modo “tendencia”. En Estados Unidos, los índices muestran un comportamiento dispar: el S&P 500 se mantiene prácticamente estable, mientras el Russell 2000 avanza y el Nasdaq 100 cede levemente, señal de que el flujo se está desplazando desde el segmento de mayor duración —especialmente el complejo ligado a IA— hacia small caps y sectores más cíclicos. En el trasfondo, el riesgo más relevante del día no es solo “macro”, sino tecnológico y de disrupción: el mercado está reprecificando el ritmo de cambio en herramientas de automatización, lo que aceleró un sell-off en software (el ETF IGV cayó 5% y un índice amplio de software llegó a marcar una baja cercana a 15%, la mayor desde octubre de 2008).
Esa corrección se filtró de inmediato a otras capas del sistema financiero. El ajuste no quedó contenido en acciones: se extendió a gestores alternativos y vehículos con exposición a software dentro de private credit, con caídas fuertes en nombres relevantes (por ejemplo, Blue Owl -13% y retrocesos de dos dígitos en otros administradores). En paralelo, estimaciones del sell-side ya incorporan un escenario en el que las tasas de default en private credit podrían escalar hasta 13% si la disrupción se acelera, lo que explica por qué la reacción del mercado ha sido más violenta y transversal que un simple “earnings miss”.
En el frente corporativo, se refuerza la idea de que las valuaciones altas reducen el margen de error. AMD decepcionó con una guía de ~USD 9,8B para el primer trimestre (por debajo de expectativas que se habían estirado por encima de USD 10B), lo que volvió a tensionar el trade de IA justo antes de un catalizador clave: hoy reporta Alphabet. Este tono selectivo —premiar monetización, castigar capex sin visibilidad— ayuda a explicar por qué el mercado sostiene el nivel agregado, pero con rotación interna marcada.
En Europa, el mercado acompaña con avances moderados en el índice, pero con divergencias sectoriales pronunciadas. La sesión está dominada por noticias corporativas: Novo Nordisk se desploma tras una guía de ventas muy por debajo de lo esperado, reflejando una competencia más agresiva en tratamientos de obesidad y presión política sobre precios; mientras tanto, UBS sorprende positivamente, supera expectativas y anuncia un programa de recompra por USD 3.000 millones para 2026, y GSK también publica resultados mejores a lo previsto, apoyados en su cartera de HIV y asma.
En renta fija, el tono es más estable/mixto, con movimientos acotados en los tramos core, pero con el telón de fondo de un mercado global sensible a cualquier cambio de expectativas en crecimiento e inflación.
Asia opera sin dirección clara y con un sesgo más prudente: el mercado sigue condicionado por la lectura de continuidad política y la postura monetaria japonesa, con el yen debilitándose hacia 156,74 por dólar, lo que mantiene viva la conversación sobre volatilidad cambiaria y su efecto en flujos regionales. La región queda, por ahora, a la espera de señales más nítidas desde EE.UU. —tanto por la temporada de resultados como por la evolución del trade de IA— antes de volver a tomar convicción direccional.
En materias primas, el protagonismo vuelve a ser de los metales preciosos, pero ahora desde el ángulo de rebote y demanda de cobertura: el oro recupera la zona de USD 5.000 y se ubica en USD 5.052 (+2,1%), ayudado por compras físicas y un componente sostenido de demanda oficial, lo que sugiere más una corrección técnica previa que un quiebre de tendencia. El petróleo se mantiene firme, con el WTI alrededor de USD 63,49 y movimientos más contenidos, mientras el mercado sigue calibrando equilibrio entre oferta, demanda y headline-risk geopolítico.
En cripto, el tono continúa frágil y defensivo: Bitcoin se mantiene estable en torno a USD 76.125, reflejando que, por ahora, el flujo marginal está prefiriendo refugio en duración corta y metales antes que en alternativos de beta alta.
@Marex/Stella Capital
