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Noticias 4 de mayo

Los futuros en EE.UU. muestran alta volatilidad al inicio de la sesión, presionados por una nueva escalada en Medio Oriente. El S&P 500 y el Nasdaq llegaron a caer cerca de 0,5%, aunque el movimiento se moderó después de que Washington negara versiones sobre un supuesto ataque iraní a un barco estadounidense. El episodio confirma que el mercado sigue extremadamente sensible a titulares sobre el Estrecho de Ormuz: el riesgo geopolítico no desapareció, pero tampoco está logrando quebrar del todo el soporte que viene dando la temporada de resultados. Irán afirmó haber impedido el paso de buques estadounidenses por el estrecho, mientras EE.UU. negó que barcos de su armada hayan sido alcanzados; además, Teherán advirtió que cualquier movimiento comercial en la zona debe contar con aprobación de sus fuerzas armadas.

A pesar del ruido geopolítico, el mercado sigue encontrando soporte en earnings y tecnología. Dos tercios del S&P 500 ya reportaron resultados y la proporción de compañías que decepcionan está en mínimos desde 2021, lo que ayuda a amortiguar la presión del petróleo. En premarket destacan Palantir, Oracle y Sandisk, mientras el trasfondo sigue dominado por la inversión en inteligencia artificial y centros de datos. La diferencia frente a semanas anteriores es que el trade de IA ya no se limita únicamente a chips: ahora se está desplazando hacia infraestructura física, conectividad óptica, energía y despliegue empresarial.

En esa línea, GlobalFoundries lanzó su módulo óptico SCALE para data centers de IA, una solución de co-packaged optics basada en fotónica de silicio y diseñada para transmisión de datos de alta eficiencia en arquitecturas avanzadas. Este tipo de tecnología apunta directamente al cuello de botella de conectividad y consumo energético dentro de centros de datos, reforzando la idea de que la próxima etapa del ciclo de IA pasa por infraestructura, no solo por GPUs.

También destaca el vínculo entre IA y energía. Nvidia presentó a Eco Wave Power en una pieza global sobre uso de IA para modelar movimiento de olas y optimizar sistemas de generación eléctrica a partir de energía marina. Más allá del impacto puntual en la compañía, el mensaje de mercado es relevante: la infraestructura energética se está convirtiendo en parte central del trade de IA, especialmente si la demanda de cómputo sigue acelerando y los data centers necesitan fuentes eléctricas más diversificadas.

El otro dato relevante viene por el lado de OpenAI, que habría levantado USD 4.000 millones para un vehículo orientado al despliegue de IA empresarial. Esto ayuda a matizar la narrativa negativa sobre posibles problemas de financiamiento del sector: aunque persisten dudas sobre monetización y costos de infraestructura, el capital sigue fluyendo hacia la adopción corporativa de IA.

En renta fija, el Treasury a 10 años sube hacia 4,41%, reflejando que el mercado de bonos sigue más preocupado por energía e inflación que el mercado accionario. La señal es clara: mientras el petróleo se mantenga cerca de niveles de estrés, la Fed tendrá menos margen para relajar condiciones financieras, incluso si los resultados corporativos siguen acompañando.

Las bolsas europeas retroceden, con el Stoxx 600 cayendo alrededor de 0,5%, afectadas tanto por la tensión geopolítica como por un nuevo foco comercial. El sector automotriz lidera las bajas después de que Trump amenazara con elevar al 25% los aranceles a autos y camiones europeos, en medio de una disputa por el cumplimiento del acuerdo comercial alcanzado previamente. Los países de la Unión Europea buscan acelerar un acuerdo con EE.UU. para evitar el aumento arancelario, pero el ruido llega en un momento delicado para el sector, ya golpeado por competencia china, márgenes débiles y transición eléctrica.

Mercedes-Benz y BMW retroceden con fuerza, reflejando que el mercado empieza a penalizar más agresivamente a sectores expuestos a comercio global, energía cara y demanda más frágil. En renta fija, el bund alemán a 10 años sube hacia 3,07%, mientras el gilt británico baja a 4,96%. La región queda atrapada entre dos presiones: por un lado, el petróleo y la inflación; por otro, el riesgo de aranceles y deterioro industrial.

Asia fue la región más fuerte de la jornada. El MSCI Asia-Pacífico sube más de 2% y se encamina a un cierre récord, impulsado principalmente por semiconductores. Corea del Sur y Taiwán avanzan más de 4,5%, con movimientos destacados en TSMC (+6,6%) y SK Hynix (+11%). El mensaje es claro: incluso con deterioro geopolítico, el mercado sigue dispuesto a premiar la cadena de IA cuando hay visibilidad de demanda.

En el plano financiero, DBS Group fue incorporado por Morgan Stanley a su lista de foco de Asia ex-Japón, reemplazando a UOB. La preferencia responde a su exposición geográfica más diversificada y defensiva, menor sensibilidad a debilidad macro sostenida en ASEAN por petróleo elevado, y capacidad de seguir generando capital excedente para dividendos, recompras y retornos adicionales. Esto encaja con una lectura más amplia: en Asia, el mercado está favoreciendo tanto semiconductores de crecimiento estructural como bancos defensivos de alta calidad.

En Japón, el yen llegó a fortalecerse hasta 0,8% antes de moderar el movimiento, con el mercado atento a posibles nuevas intervenciones oficiales tras la actuación de la semana pasada. La divisa sigue funcionando como termómetro de estrés: se aprecia cuando sube la aversión al riesgo, pero la volatilidad refleja que las autoridades siguen intentando contener movimientos desordenados.Materias primas y divisas.

El petróleo vuelve a ser el gran protagonista. El Brent llegó a subir más de 5% y superó momentáneamente los USD 113 por barril, mientras el WTI avanzó 3,7% hacia la zona de USD 105,70, después de que Irán reforzara su control sobre el Estrecho de Ormuz. Aunque el movimiento luego se moderó, el episodio confirma que la energía sigue siendo la principal vía de transmisión del conflicto hacia inflación, bonos y divisas.

En FX, el dólar sube ligeramente, mientras el euro y la libra retroceden. El yen termina prácticamente estable tras su volatilidad inicial. El oro cae 1,1% hasta USD 4.561,81 la onza, lo que sugiere que el mercado está priorizando liquidez y dólar frente al refugio tradicional. Bitcoin se mantiene cerca de USD 79.000, mostrando resiliencia relativa frente a la volatilidad del petróleo.

El mercado sigue atrapado entre dos fuerzas: la presión geopolítica de Ormuz y el soporte estructural de la inteligencia artificial. La diferencia es que el trade de IA se está ensanchando: ya no se trata solo de chips, sino de infraestructura óptica, energía, despliegue empresarial y capacidad física para sostener el crecimiento del cómputo. Mientras tanto, Europa queda más expuesta al doble golpe de petróleo y aranceles, y Asia vuelve a demostrar que semiconductores siguen siendo el liderazgo global. El sesgo de fondo no está roto, pero la energía sigue siendo el riesgo que puede convertir un rally de earnings en una corrección de múltiplos.

@ Investing/ Marex