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Noticias 5 de febrero

Los mercados transitan una jornada de consolidación tras la corrección reciente en tecnología y el fuerte ajuste en materias primas, con un foco doble: por un lado, la lectura de “calidad” del movimiento bursátil (amplitud y rotación sectorial) y, por otro, el reacomodo de expectativas de política monetaria en EE. UU. y Europa. En Estados Unidos, el S&P 500 se mantiene con variaciones acotadas, mientras la volatilidad repunta hacia la zona de 20 en el VIX. Aun con el índice en terreno débil, la amplitud de mercado fue inusualmente sólida: alrededor de 75% de los componentes cerraron en verde, un patrón que históricamente se ha asociado a un sesgo favorable en el corto plazo (avance en torno a 91% de los casos en los días siguientes, con un rendimiento medio cercano a 0,89%). Este contraste sugiere que la presión se concentra en segmentos específicos —especialmente tecnología— más que en una venta indiscriminada.

La corrección en el Nasdaq fue marcada (-1,75%), con el software registrando su peor desempeño relativo frente al S&P 500 en un tramo de tres meses desde 2002. El catalizador vuelve a ser el mismo: el mercado está castigando la expansión del gasto en infraestructura de inteligencia artificial cuando no viene acompañada de una trayectoria clara de rentabilidad. En ese contexto, el anuncio de Alphabet de un plan de capex para 2026 de US$180.000 millones (casi el doble que 2025) actuó como punto de inflexión para el sentimiento del sector, reforzando la percepción de “fatiga” frente al gasto en IA. Aunque la compañía superó expectativas en sus principales líneas, el foco se desplazó hacia la magnitud de la inversión y su retorno, manteniendo elevada la sensibilidad de las acciones tecnológicas —en particular, software— ante cualquier señal de capex creciente con monetización incierta. En paralelo, el mercado sigue atento al próximo gran hito corporativo: el reporte de Amazon al cierre, que puede influir en el tono del complejo tecnológico y en la narrativa de consumo/servicios.

En renta fija y divisas, el cuadro se ha vuelto más bidireccional. Los Treasuries han mostrado movimientos acotados, con el 10 años alrededor de 4,16%–4,26% según el tramo de la sesión, reflejando el equilibrio entre una economía que aún luce resiliente y la necesidad de ver una desaceleración inflacionaria más nítida antes de convalidar recortes. La dinámica monetaria global, además, ha favorecido al dólar: mientras la administración presiona públicamente por tasas más bajas, dentro de la Reserva Federal persiste un sesgo restrictivo por parte de algunos miembros, que condicionan cualquier recorte a evidencia más clara de desinflación. Este telón de fondo ha sido determinante para el comportamiento de metales y activos alternativos.

Las materias primas, de hecho, concentraron parte del estrés reciente. El oro revirtió avances previos y la plata protagonizó el movimiento más abrupto: llegó a caer hasta 16% en la sesión asiática, hacia ~US$73,5/oz, en un episodio de volatilidad extrema que también se reflejó en la baja del oro por debajo de los US$4.900/oz en distintos momentos. Este ajuste se dio en un marco de fortalecimiento del dólar y reposicionamiento de carteras, con liquidaciones que afectaron también a otros “alternativos” (incluido el mercado cripto, con Bitcoin presionado hacia la zona de US$70.000). En energía, el Brent retrocedió más de 1%, agregando presión sobre el sector y contribuyendo al tono defensivo fuera de Europa continental.

En Europa, el desempeño fue más frágil en renta variable, con el Stoxx 600 cediendo cerca de 0,5% en algunos tramos, mientras el mercado asimila un mensaje de bancos centrales que, por ahora, privilegia la estabilidad: tanto el Banco Central Europeo como el Banco de Inglaterra mantuvieron tasas sin cambios. La inflación de la eurozona se moderó a 1,7% interanual en enero (desde 1,9% en diciembre), lo que refuerza la idea de un 2026 con tasas estables salvo que se materialice un endurecimiento indeseado de condiciones financieras.

En Reino Unido, el cuadro se tornó más tenso por factores políticos: la libra llegó a ubicarse entre las divisas más débiles del día, con ampliación del diferencial entre gilts a 2 y 10 años a máximos desde 2018, señal de una prima de riesgo más alta exigida por los inversores. En el plano corporativo europeo, convivieron resultados sólidos —con bancos apoyados por trading y anuncios de recompras— con correcciones severas en nombres específicos tras guías y métricas operativas por debajo de lo esperado.

En Asia y emergentes, el tono se mantuvo mayormente cauteloso: el MSCI Asia Pacific retrocedió alrededor de 1,2% y el universo emergente cerca de 1,4% en tramos de la rueda, reflejando la sensibilidad regional a la corrección tecnológica y al comportamiento de commodities. El yen volvió a moverse en un contexto de fragilidad, con presiones asociadas a expectativas de continuidad política y a la trayectoria de política monetaria local, mientras el yuan offshore se mantuvo relativamente estable. La lectura conjunta es que, tras un rally amplio, el mercado está entrando en una fase donde el “precio del riesgo” se vuelve más exigente: se premia la capacidad de transformar inversión en crecimiento rentable, se penaliza el capex sin visibilidad de retorno, y los movimientos de divisas —en particular el dólar— están amplificando la volatilidad en metales y activos alternativos.

@Marex/Stella Capital