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Noticias 6 de febrero

Los mercados globales arrancan la semana en un tono más frágil, todavía digiriendo una de las correcciones más intensas de los últimos meses y mostrando señales claras de reacomodamiento de carteras tras un período prolongado de fuerte concentración en tecnología y activos de crecimiento.

En Estados Unidos, la presión vendedora se mantuvo dominante y los principales índices se encaminan a una nueva jornada negativa. El S&P 500 y el Nasdaq 100 continúan corrigiendo, reflejando un ajuste que ya dejó al Nasdaq con su peor semana desde abril y al sector software acumulando caídas cercanas al 10% en pocos días, con una pérdida de capitalización del orden del billón de dólares desde fines de enero. La narrativa del mercado ha cambiado rápidamente: la inteligencia artificial, que había sido el principal motor del rerating del mercado, pasó a convertirse en una fuente de incertidumbre. El foco ya no está en el potencial de crecimiento, sino en la magnitud del gasto de capital y en la capacidad real de monetizar esas inversiones sin erosionar márgenes ni retorno sobre el capital.

El anuncio de Oracle de planes para levantar hasta USD 50.000 millones en deuda y equity para expandir su infraestructura cloud volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad del ciclo de inversión en IA, sumándose a la reacción negativa previa frente a los elevados planes de capex de Amazon. Para 2026, el gasto agregado de las grandes tecnológicas se estima en torno a USD 725.000 millones, frente a USD 450.000 millones el año anterior, un salto que ha llevado al mercado a exigir mayor disciplina y visibilidad de retornos. En paralelo, la corrección se vio amplificada por factores técnicos: bajos niveles de liquidez, posiciones de caja en mínimos históricos y un elevado grado de apalancamiento, lo que aceleró el desapalancamiento cuando el momentum se quebró.

La volatilidad no se limitó a la renta variable. Los metales preciosos registraron movimientos extremos: el oro llegó a caer cerca de 10% intradía y la plata se desplomó hasta 16% antes de estabilizarse parcialmente. Este ajuste forzó ventas cruzadas y reducciones de exposición, y dejó en evidencia que, en el corto plazo, el rol defensivo de los metales se vio desplazado por una mayor preferencia por bonos y sectores defensivos. El petróleo también se sumó al ajuste, con caídas pronunciadas tras señales de un posible alivio en las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. En criptoactivos, el deterioro técnico sigue siendo profundo: Bitcoin acumula una caída superior al 50% desde los máximos de octubre y necesita recuperar niveles clave para estabilizar su perfil de precio.

En renta fija, los Treasuries actuaron como refugio parcial. El rendimiento del bono a 10 años retrocedió hacia la zona de 4,22%, en un contexto en el que el mercado comenzó a asignar una probabilidad mayor —aunque todavía baja— a un recorte de tasas en marzo. Aun así, el escenario base sigue siendo una pausa, con la atención puesta en la evolución del mercado laboral. Los indicadores disponibles sugieren enfriamiento, pero no un deterioro compatible con recesión: la relación entre vacantes y desempleados permanece en niveles históricamente asociados a resiliencia económica.

Europa mostró un comportamiento relativamente más defensivo. Las bolsas lograron avances marginales, apoyadas en una menor exposición directa al sell-off en tecnología y commodities, y en flujos algo más estables hacia activos europeos. Los mercados de bonos permanecieron prácticamente sin cambios, con rendimientos contenidos y sin señales de estrés, mientras las divisas reflejaron estabilidad más que apetito por riesgo.

Asia, en contraste, concentró uno de los golpes más duros. Las bolsas regionales sufrieron caídas significativas, lideradas por Corea del Sur, donde el fuerte ajuste actuó como termómetro del nerviosismo en torno al trade de inteligencia artificial. La toma de beneficios tras un rally muy intenso y la creciente preocupación por el elevado gasto en capex tecnológico están desarmando algunas de las posiciones más exitosas del año, especialmente en semiconductores y tecnología vinculada a IA.

En conjunto, el mercado atraviesa una fase de transición clara. La rotación fuera de software y de las grandes tecnológicas hacia activos más defensivos y renta fija empieza a mostrar rasgos más estructurales, aunque todavía dentro de un contexto de crecimiento económico que no se ha quebrado. La clave para las próximas semanas será si el ajuste logra estabilizarse sin contagiar al ciclo macro o si la combinación de volatilidad, desapalancamiento y dudas sobre retornos en IA fuerza una corrección más profunda antes de encontrar un nuevo equilibrio.

@Marex/Stella Capital