Noticias 6 de marzo
Los mercados cierran la semana con un sesgo claramente defensivo, en un entorno donde el conflicto en Medio Oriente deja de ser un riesgo abstracto y empieza a trasladarse de forma más visible a energía, inflación, tasas y posicionamiento global. La clave ya no es solo la escalada militar, sino la interrupción efectiva de flujos físicos: tras una semana de guerra, no ha cruzado ni un solo tanquero por el Estrecho de Ormuz con escolta estadounidense, lo que extiende la incertidumbre hacia la próxima semana y mantiene al mercado operando bajo una prima geopolítica elevada.
En Estados Unidos, la renta variable vuelve a debilitarse. Los futuros del S&P 500 caen 0,4%, los del Nasdaq 100 retroceden 0,3% y los del Dow Jones pierden 0,6%, en un contexto donde febrero se encamina a cerrar en negativo y el Nasdaq perfila su peor mes desde marzo de 2025. El mercado sigue atrapado entre dos narrativas: por un lado, el “AI scare trade”, que ha puesto bajo presión a software y a varios segmentos ligados a la inversión en inteligencia artificial; por otro, un shock energético que vuelve a colocar la inflación y las tasas en el centro de la escena. En la jornada previa, el Dow se desplomó 785 puntos (-1,6%), el S&P cayó 0,56% y el Nasdaq apenas 0,26%, mostrando una rotación muy marcada: se vendieron cíclicos y transporte, mientras tecnología vinculada a infraestructura y defensa mostró mejor comportamiento. Ese patrón se reflejó en caídas fuertes en Caterpillar, Goldman Sachs y aerolíneas como United, Delta y American Airlines, mientras que nombres como Marvell y Broadcom subieron con fuerza apoyados por su exposición a IA.
La lectura de fondo es que el mercado ya no está premiando simplemente el crecimiento tecnológico: está empezando a discriminar entre quién captura infraestructura, quién monetiza productividad y quién queda expuesto a compresión de márgenes o sobreinversión. De hecho, la caída de Nvidia y la debilidad en semiconductores borraron buena parte de las ganancias de la semana, a pesar de que el mercado sigue considerando al hardware como el segmento más defendible dentro del ecosistema de IA. En paralelo, Oracle planea recortar miles de empleos para aliviar tensiones de caja derivadas de sus inversiones en centros de datos, mientras Marvell Technology subió 10% en operaciones extendidas tras presentar una guía mejor de lo esperado. En el sector de software, la tolerancia sigue siendo baja, y el mercado permanece muy sensible a cualquier señal de disrupción o de rentabilidad insuficiente frente al capex.
En renta fija, el movimiento también es consistente con un cambio de régimen. El rendimiento del Treasury a 10 años cayó a 3,99% en tu texto base, aunque el mensaje más importante es que acumula un movimiento mensual muy fuerte y que el mercado empieza a reconfigurar por completo las expectativas de política monetaria. Hace una semana dominaba la idea de más espacio para recortes; hoy el shock energético complica esa lectura. El mercado descuenta que el alza del crudo y de combustibles podría hacer más persistente la inflación, reduciendo el margen de la Fed para flexibilizar. A la vez, el dólar se encamina a su cuarta caída mensual consecutiva, aunque en las sesiones más tensas vuelve a funcionar como refugio táctico. En la economía real, el impacto ya comienza a sentirse: la gasolina en EE.UU. alcanzó su nivel más alto desde septiembre de 2024, justo cuando el calendario político se vuelve más sensible de cara a las elecciones de medio término de noviembre.
La energía es hoy el principal catalizador del mercado. El WTI superó los USD 80 y cerró por encima de USD 81, con una suba semanal de 28%, la mayor desde 2022. El Brent avanza 2,4% en tu texto y se ubica en torno a USD 87,49 por barril, aunque el movimiento intradiario ya lo ha llevado a operar por encima de USD 85 de forma sostenida. El detonante más reciente fue el ataque iraní a un gran tanquero frente a la costa de Irak, el mayor barco atacado hasta ahora en el punto más al norte del Golfo. Pero el elemento más crítico es logístico: si Ormuz no se normaliza y si productores del Golfo comienzan a cerrar producción, el mercado ya considera plausible un escenario de USD 100 e incluso, bajo estrés extremo, USD 150 por barril. La advertencia pública de Qatar en ese sentido fue particularmente relevante. A diferencia del shock de 2022, por ahora el contagio no se ha extendido de manera uniforme a carbón, electricidad y gas estadounidense; el mayor riesgo está concentrado en crudo, LNG y especialmente en productos refinados como gasolina, diésel y jet fuel.
En Europa, el deterioro es más severo por la dependencia energética. El Stoxx Europe 600 cae 0,4% en tu texto base, pero la región ya acumula una semana muy débil y se encamina a su peor desempeño desde abril, con una caída cercana al 5%. El impacto se siente particularmente en sectores sensibles a energía, tasas y movilidad. Las bolsas europeas vienen de una racha extraordinaria de ocho avances mensuales consecutivos, la más larga en más de una década, pero esa fortaleza se está poniendo a prueba frente al nuevo shock geopolítico. En renta fija, el ajuste es fuerte: el gilt británico a 10 años sube hasta 4,60%, el gilt a dos años salta a 3,89%, y el mercado prácticamente deja de descontar recortes del Banco de Inglaterra en 2026, asignando apenas una probabilidad cercana al 50% a un recorte adicional de 25 pb. En la eurozona, el bund alemán a 10 años avanza hasta 2,85%, mientras el mercado monetario pasa a descontar plenamente que el BCE podría incluso subir tasas este año, un cambio drástico respecto a la expectativa predominante de recortes una semana atrás.
A nivel corporativo europeo, el cuadro sigue siendo mixto. BASF anticipa ganancias estables en 2025 en un entorno complejo para químicos, mientras Monte dei Paschi anunció planes para retornar €16.000 millones a inversores hasta 2030. Además, CPPIB y Equinix acordaron adquirir atNorth, operador nórdico de centros de datos, reflejando que, incluso en una semana de shock geopolítico, la infraestructura digital y energética sigue concentrando interés de largo plazo. El euro se mantiene estable cerca de USD 1,1798 y la libra en USD 1,3469, aunque ambos tipos de cambio quedan subordinados a la evolución de tasas y energía.
En Asia, la jornada fue relativamente más estable en superficie, pero no exenta de tensión. El MSCI Asia Pacific se mantuvo prácticamente sin cambios en tu texto base del viernes, mientras el MSCI de mercados emergentes retrocedió 0,2%. Sin embargo, el trasfondo es de fragilidad: los mercados emergentes están siendo golpeados por la presión sobre energía, spreads y monedas. Turquía, por ejemplo, habría utilizado alrededor de USD 12.000 millones, equivalentes al 15% de sus reservas, para sostener la lira durante la semana. El yen se depreció hacia 157,88 por dólar, y el yuan offshore se mantuvo estable en 6,9136. El deterioro en apetito por riesgo también se ve en crédito: los inversores están cerrando posiciones largas de forma agresiva, las apuestas alcistas en CDS han caído 20%, y varias mesas ya describen el posicionamiento global como short risk.
En el frente militar y geopolítico, la situación sigue escalando. Irán lanzó una nueva ola de misiles y drones sobre el Golfo, con daños reales a infraestructura energética aliada, incluyendo incendios en una refinería en Bahréin y alertas en Dubái. Israel afirma haber neutralizado más del 60% de los lanzadores balísticos iraníes. Irán ha disparado alrededor de 500 misiles y 2.000 drones en una semana, con un cambio táctico hacia un uso más intensivo de drones baratos como herramienta de desgaste económico: un dron puede costar unos USD 20.000, mientras un interceptor Patriot ronda los USD 4 millones. Esta estrategia no define por sí sola el resultado militar, pero sí eleva el costo operativo y amplifica la presión sobre cadenas logísticas, seguros y percepción de riesgo.
Ese efecto colateral ya se siente en la economía global. Maersk suspendió dos rutas entre Asia y Europa a través del Golfo, y más de 23.000 vuelos hacia hubs del Medio Oriente han sido cancelados desde el inicio del conflicto. El mercado empieza a ver una ruptura parcial en supply chains y en logística global, lo que añade otra capa de presión a inflación y crecimiento.En metales y cripto, el comportamiento es más mixto. El oro cae levemente en tu texto base a USD 5.087, aunque mantiene una suba de 6% en febrero y encadena su séptimo mes consecutivo de avances, consolidándose como cobertura estructural junto con otros metales preciosos como el platino, que sube 8% en el mes.
En criptoactivos, el tono es más débil: Bitcoin baja a USD 66.731 en tu texto base, aunque durante la semana ha oscilado alrededor de USD 68.000–70.000, y Ether retrocede a USD 1.982. La lectura aquí es menos de refugio y más de reducción táctica de exposición a activos volátiles.
En síntesis, el mercado ya no está operando únicamente sobre crecimiento, IA o política monetaria. Está operando sobre energía, rutas críticas y duración del conflicto. Mientras no reaparezcan convoyes normales cruzando Ormuz, el petróleo seguirá marcando el ritmo del resto de activos. El escenario base continúa siendo que la crisis se resuelva en menos de seis meses, pero el timing se ha extendido y la próxima semana será decisiva. Si el tránsito marítimo se normaliza, el petróleo podría corregir con violencia; si no, el mercado seguirá repricing inflación, energía y riesgo geopolítico a una escala mucho mayor.
@ Marex/ Stella Capital
